Se informó de nuestra región un día: Molinos de viento facilitan vida a pobladores rurales
La Serena, febrero de 1995. (Especial de IPS. Por Gabriel Canihuante
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Escrito por Equipo El Observatodo
La instalación de 31 molinos de viento que extraen agua para consumo familiar, en diversas localidades rurales de la región de Coquimbo, ha sido un beneficio indiscutible para decenas de familias rurales que habitan localidades donde el agua sólo se encuentra en norias y pozos.
“Algunos crianceros gastaban hasta ocho horas diarias sacando agua a pulso para alimentar a sus cabras. Este trabajo lo puede hacer ahora el molino de viento”, dijo a IPS el Ingeniero agrónomo, Jorge Rivera Arancibia.
La mayoría de esos pobladores demoraba una, dos o más horas para extraer agua para el consumo doméstico, pero algunos de ellos tienen ahora llave de agua dentro de la casa, cuenta el profesional.
Este proyecto comenzó en 1991 cuando visitó la región un consultor internacional enviado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), explica Rivera, quien fuera consultor de dicho organismo internacional.
El especialista, actualmente funcionario de la estatal Secretaría Regional de Planificación y Coordinación (SERPLAC), señala que los molinos fueron instalados entre 1993 y 1994 en 21 localidades de comunas de las tres provincias de la región. Cada molino –estructuras funcionales de cinco aspas- puede subir diariamente, en promedio, entre 500 y 2.500 litros, según el viento.
El objetivo del proyecto, concluido en enero de 1995, era cambiar las condiciones de vida de los crianceros y eso se consiguió en la medida en que esas familias necesitan ahora realizar mucho menos trabajo brazal para satisfacer sus necesidades de agua. Los molinos fueron instalados beneficiando a 28 familias, dos escuelas y una Junta de vecinos.
Hay días en que no hay viento y los beneficiados deben volver al antiguo sistema de la extracción mediante el balde atado a una cuerda. “Los resultados no son uniformes, en algunos casos hay fallas mecánicas y se presentan problemas de construcción, montaje o de mantención, pero son todos solucionables”, sostiene Rivera.
No hay estudios de vientos en la región y se desconoce realmente dónde hay más o menos viento. Los técnicos involucrados en el proyecto consultaron a los crianceros si había viento o no en sus localidades y sobre la base de las necesidades y a esas respuestas decidieron dónde instalar los molinos.
“Los pobladores dicen que sí porque quieren el molino, pero no siempre hay. Se necesitaba un estudio de un año para determinar mejor los lugares”, reconoce.
El entrevistado señala que la instalación de los molinos implica hacer un sellado de las norias y se trata de un gasto alto que no pueden realizar los crianceros porque carecen de medios. “No sé realmente cómo sobreviven estas personas en épocas como la actual cuando no pueden producir queso ya que las cabras no tienen pastos por la sequía”, confiesa.
La eficiencia del molino depende también de la capacidad e iniciativa de los beneficiados ya que algunos se atreven a hacer arreglos mientras que otros prefieren dejar el molino parado por miedo a empeorar el funcionamiento.
“El molino de viento cambió la situación de vida familiar pero no alcanza un efecto significativo en lo productivo ya que no reporta nuevos ingresos”, aclara Rivera.
El agua extraída por los molinos desde norias es usada para el consumo familiar y en algunos casos para el consumo de las cabras, el principal sustento de esas familias, fuertemente afectadas por las condiciones de sequía de los últimos años.
Esas familias de criadores de cabras viven en condiciones de aislamiento y están entre los más pobres de Chile. En la Región de Coquimbo son cerca de 12 mil familias, las que viven básicamente de la comercialización de los derivados de la cabra (carne, leche y queso).
Afectados por cíclicas sequías, los crianceros deben trasladarse, por temporadas, largas distancias con su ganado en busca de pastos. Los animales, cabras criollas, comen cualquier tipo de vegetación y son uno de los factores de un proceso de desertificación creciente en la zona.
El proyecto de los molinos de viento es parte de un programa más amplio de apoyo a estas comunidades pobres en el que se incluía la capacitación a los crianceros en cultivos hidropónicos de hortalizas en huertos familiares y el cultivo hidropónico experimental de forraje.
SERPLAC ha instalado paneles fotovoltaicos que acumulan energía solar que sirve como impulsora de la extracción de agua en lugares en que se verifica poca existencia de vientos. De esta manera, las energías eólica y solar se están incorporando a la vida cotidiana de modestas familias en la Región.
En la zona de secano, al interior de la Región de Coquimbo, puede no haber viento en algunos lugares pero el sol no falta casi nunca ya que se trata de un sector semidesértico y por eso la instalación de los paneles fotovoltaicos parece ser una solución en muchos casos, sostiene el ingeniero agrónomo.
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1 Comentario
HANSEL ANDREY:
Publicado en: Lunes 01 de Marzo 2010 08:57:16 PM
MUY BUENOS ME SIRVIO PARA UNA MAQUETA RE PADRE ESTUPENDOLos comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.
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