Lágrimas de mujer, coraje de chilena
Vivir la experiencia de estar en un mundial con la selección de tu país representado es única , y para nosotros pocas veces vista, si en fútbol es mas emocionante aun, pero cuando esta selección es femenina, ya la experiencia es histórica.
Un fútbol lento, con un despliegue físico deficiente, desordenado, a veces sin ideas claras, con errores infantiles, que hacen del fútbol femenino una rama del balonpié algo extraña para un país futbolizado, pero ojo, futbolizado pero sin grandes triunfos o figuras a nivel mundial.
Además, cuando no estás acostumbrado a ver mujeres jugando al fútbol, es mas extraño aún, un deporte que lo has visto por años jugado sólo por hombres. Ya lo tienes asumido, es un juego de varones. Ayer en la noche, la historia del fútbol chileno cambio, y cambio para siempre, y las nuevas letras en la enciclopedia la escribieron chicas entre 17 y 20 años, mujeres que dieron una lucha tenaz, mujeres que jamás perdieron su naturaleza, mujeres que vencieron al destino, que callaron las voces negativas, que pusieron mas garra que varias estrellas que no dan la nota con el escudo patrio en el pecho.
Eso Chile lo siente y lo agradece, somos un país de lucha constante, y cuando uno de nosotros lo da todo por su patria, el pueblo lo agradece. En el partido inaugural, la gradería siguió cantando a capela el himno nacional, hoy las banderas flameaban incluso en una derrota, la selección se iba al vestuario entre lágrimas desconsoladas, un llanto de mujer que hacia emocionarte. El público no se quería ir, quería abrazarlas y consolarlas, quería darles ánimo, quería decirles que no importaba ya, que lo que habían hecho era histórico, y que el futuro se ve auspicioso para el fútbol femenino chileno, creo que mas que el de varones.
Con los ojos vidriosos
“Estoy orgullosa de los chilenos, estoy agradecida de toda la gente que nos vino a ver, creo que para mi es súper importante el apoyo de todos, es un elemento muy importante para nosotras” Romina Parraguirre, nos decía muy emocionada, con sentimientos encontrados, la frustración de perder y el asombro por el cariño del público que repleto el Sánchez Rumoroso.
“Solo queda agradecer a la gente que nos apoyo hasta el final incluso perdiendo”, con una voz temblorosa y con sus ojos hinchados por el llanto de la derrota, Cristianne Endler solo quiere irse al hotel para estar tranquila. Pasan sus compañeras raudas, ya no quieren entrevistas con sus ojos llorosos, no quieren responder mas del porque jugaron con un 3-2-3-2, o si despertaron tarde en el partido.
“Cambiamos todo, la forma de pensar, de trabajar, nutricionalmente, todo. Pero hay un cambio, las niñas se fueron llorando, y eso es una gran señal, ellas quieren más, no se conforman, aunque estábamos lejos de ser un equipo mundialista”. Marta Tejedor hizo frente a las críticas de los especialistas en fútbol, que un poco se olvidan que estas mujeres en la cancha del estadio Coquimbano, hicieron una historia nueva, con lágrimas de mujer y coraje de chilena.


