Chile: Un mundo político sin legitimidad
No sólo no hubo intención de transformar la institucionalidad de la dictadura sino que ella fue adoptada consciente y planificadamente por la Concertación en un verdadero cogobierno con la Alianza. Por Héctor Vega
Por Héctor Vega
Los 4 años de gobierno del presidente Aylwin constituyeron una búsqueda frustrada de identidad nacional que había perdido la sociedad
chilena en 17 años de dictadura. Fueron 17 años en que se atropellaron brutalmente los derechos humanos y sus valores culturales.
Sorprendentemente nunca hubo en este período una clara decisión en relación a la vigencia de la amnistía de 1978 decretada por la
dictadura con el objeto de asegurar la impunidad de sus crímenes y que resultó inaceptable para la conciencia democrática de Chile y del
mundo.
Burocráticamente en el gobierno Lagos y después de 15 años (2005) se pretendió dar por cerrada la transición con reformas constitucionales
cosméticas. Su gobierno, como el que lo sucedió y los precedentes de la Concertación nunca entendieron que no bastaba modificar el aparato
del Estado para legitimar el gobierno que presidían. Embarcados en acuerdos (en hombres, partidos e instituciones) los gobiernos de la
Concertación, de factura propia y particular, transfirieron la soberanía popular al reino de los negocios. No vieron o no quisieron
ver que al igual que en la dictadura trasladaban el quehacer de la política a las cúpulas empresariales y financieras.
Las organizaciones de trabajadores, de consumidores, de vecinos en cuanto instituciones relevantes del mundo social fueron relegadas al
carácter de medios de apoyo electoral de los gobiernos de turno. Fue el Obispo Goic de la Iglesia Católica quien llamó la atención al
gobierno de la Concertación acerca de la necesidad de consagrar un salario digno para los trabajadores. Preocupación que el próximo
gobierno de la Alianza pretende sustituir – a instancias de la OCDE – por el objetivo de mayor productividad, anunciándose desde ya reglas
para imponer una mayor flexibilidad laboral y una menor indemnización por años de servicio.
El modelo neoliberal: una continuidad planificada
El funcionamiento del modelo neo-liberal en su forma actual no habría sido posible sin la negociación de los cerrojos constitucionales con
la dictadura (1989) que impedirían en las dos décadas siguientes romper las bases del modelo. No sólo no hubo intención de transformar
la institucionalidad de la dictadura sino que ella fue adoptada consciente y planificadamente por la Concertación en un verdadero
cogobierno con la Alianza. Por ello nunca se recuperaron los espacios sociales perdidos durante la dictadura. El Estado quedó así relegado a roles asistenciales y la pobreza fue considerada como un residuo social inevitable del mercado. Se había consagrado así la
desmovilización social en Chile. Mientras el Estado aumentaba los beneficios tributarios para las transnacionales, los altos ingresos,
fondos de inversión y grandes empresas, se incrementaban los bonos y subsidios con los cuales el Estado debía satisfacer las necesidades
sociales. En esta estrategia se distribuyeron los roles entre los dos conglomerados políticos, donde hoy la Alianza postula hacer lo “mismo pero mejor”, asegurando así la continuidad de la Concertación.
Si bien la Ley Constitucional de Concesiones Mineras (LOCCM) fue dictada durante el gobierno de Pinochet (1982), así como el DL 600 de
inversiones extranjeras y las franquicias tributarias que redundarían en mayores inversiones en el cobre no fue sino durante el gobierno de la Concertación que se produjo la desnacionalización de nuestra principal riqueza. Es en esa época cuando ilegalmente el Estado de
Chile se deshace en beneficio de las transnacionales de las minas de reposición. El pueblo de Chile debe saber que sus tribunales se han
negado sistemáticamente a hacerse cargo de las demandas iniciadas por el Comité de Defensa del Cobre para recuperar riquezas naturales que
pertenecen al patrimonio de Chile, ilegalmente transferidas a inversionistas privados, con la complicidad de autoridades de gobierno
de la época y de CODELCO en particular.
Las reglas del mercado
Bachelet no lo hizo mejor que sus antecesores. Creyó que los subsidios, fruto del precio del cobre, permitirían gobernar con las
reglas del mercado neoliberal y el ropaje de la sensibilidad social.
Vano intento porque en definitiva las platas del Estado se canalizan según las reglas del mercado del dinero – Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) e instituciones financieras entre otras – otorgando cuantiosas ganancias a los administradores del dinero del público.
Es así como el gobierno Bachelet dejó en manos del mercado la educación en desprecio absoluto de lo que se pactó en un inicio con estudiantes y profesores en 2006. Agréguese a ello las jubilaciones, la salud, la vivienda popular…, bienes públicos hoy sometidos a las leyes del mercado.
Confundir las artes del mercado con el gobierno conllevó la pérdida inevitable de legitimidad política de la Concertación. Causa
fundamental de su derrota electoral. Porque el orden político no solo no fue legitimado en sus resultados – quiero decir la participación
popular – sino que además no logró canalizar las demandas políticas y sociales que surgieron durante la dictadura y desde el plebiscito del SI y del NO. Fue una época donde se acuñaron gestos de unidad y
solidaridad y que nunca más volverían a repetirse en la sociedad
chilena.
Lo político surge de lo social
En su afán de rectificación, la izquierda oficial, o tradicional, no lo hizo mejor pues cuando la militancia, en un acto de catarsis buscó
la legitimidad en el pasado allendista, mediante formulaciones idealistas de la revolución social, de golpe ese acto se transformó en
un tema trivial. Pues, la política no nace de un ideario abstracto. Eso es precisamente lo que practica y conoce la Concertación.
Desvaloriza la política. Ejerce la política a partir de lo político, esto es, nunca entendió que la política procede de lo social. Lo
social no es agotar la gestión en plazas ciudadanas, en campañas sociales, en hacer puerta a puerta, o repartir bonos y subsidios. Es
mucho más que eso. Lo social significa transformar las inquietudes y necesidades de la población en poder político; transformar una noción
estadística, electoral, como la de población o gente, grupos etarios,etcétera, en la noción de pueblo. El pueblo expresa su voluntad
soberana cuando decide tomar su destino en sus propias manos. Es decir, se convierte en actor político. Todo eso fue reemplazado por una
sociedad que hoy vive la política a partir de la política. Es decir convirtió al pueblo y su participación en algo irrelevante; valedero
solo en época de elecciones.
De esa práctica se desprendieron consecuencias mayores para el futuro republicano. El Congreso continúa siendo correa transmisora de
intereses discutidos y resueltos en las instituciones patronales del comercio, la banca, instituciones financieras y los negocios. Los
verdaderos foros se instalan en la Asociación de Bancos, la Sociedad Nacional de Agricultura, el Consejo Minero, la Sociedad Nacional de
Minería, la SOFOFA, la Confederación de la Producción y el Comercio, la Cámara Chilena de la Construcción…
El 17 de enero pasado las mismas instituciones que durante 20 años fueron determinantes para el ejercicio de los acuerdos
Concertación-Alianza, dieron al traste con la Concertación. No obstante, Concertación y Alianza expresan el mismo orden y sus mismas
formas de vivir lo político (ethos). Sin embargo, al igual que todo orden político, es necesaria la lealtad de la población para asegurar
su legitimidad. Pues los valores mediante los cuales se constituye la identidad de la sociedad se ejercen a través de instituciones que
deberán emplear el poder político como parte del proceso de integración social de la sociedad chilena. La legitimidad se pierde
cuando el actor social del cambio, rehuye o se abstiene de llevarlo a cabo.
Un mundo que ya no existe
Todo indica que la institucionalización del cambio en la sociedad chilena está lejos de detenerse. Eso juega tanto para la Concertación
como para la Alianza. Pues convivimos en un marco de dependencia global mutua donde las especulaciones financieras del mundo
desarrollado llevaron a una crisis mundial de recesión. Sin embargo,el reclamo y demanda sociales del presente no se parangonan con la
época ya lejana del NO. Hoy, la magnitud de la demanda está alentada por las grandes transformaciones sociales en un mundo global donde los bajos salarios del sudeste asiático provocan desempleo en Suramérica y donde las Transnacionales fijan las condiciones y precios de mercado de las materias primas y manufacturas del Tercer Mundo. Ello sin olvidar los conflictos de baja intensidad que cruzan las fronteras y asolan la población civil en sus consecuencias. Más aún se trata de un mundo donde la crisis energética y el calentamiento global plantean problemas que amenazan la supervivencia del género humano en el planeta.
Por eso, lo que ayer los actores políticos del pasado definieron como instituciones y prácticas dispuestas para asegurar la gobernabilidad, y que más aún creyeron en su legitimidad, ya no son válidas en un mundo que ya no existe.
Los 4 años de gobierno del presidente Aylwin constituyeron una búsqueda frustrada de identidad nacional que había perdido la sociedad
chilena en 17 años de dictadura. Fueron 17 años en que se atropellaron brutalmente los derechos humanos y sus valores culturales.
Sorprendentemente nunca hubo en este período una clara decisión en relación a la vigencia de la amnistía de 1978 decretada por la
dictadura con el objeto de asegurar la impunidad de sus crímenes y que resultó inaceptable para la conciencia democrática de Chile y del
mundo.
Burocráticamente en el gobierno Lagos y después de 15 años (2005) se pretendió dar por cerrada la transición con reformas constitucionales
cosméticas. Su gobierno, como el que lo sucedió y los precedentes de la Concertación nunca entendieron que no bastaba modificar el aparato
del Estado para legitimar el gobierno que presidían. Embarcados en acuerdos (en hombres, partidos e instituciones) los gobiernos de la
Concertación, de factura propia y particular, transfirieron la soberanía popular al reino de los negocios. No vieron o no quisieron
ver que al igual que en la dictadura trasladaban el quehacer de la política a las cúpulas empresariales y financieras.
Las organizaciones de trabajadores, de consumidores, de vecinos en cuanto instituciones relevantes del mundo social fueron relegadas al
carácter de medios de apoyo electoral de los gobiernos de turno. Fue el Obispo Goic de la Iglesia Católica quien llamó la atención al
gobierno de la Concertación acerca de la necesidad de consagrar un salario digno para los trabajadores. Preocupación que el próximo
gobierno de la Alianza pretende sustituir – a instancias de la OCDE – por el objetivo de mayor productividad, anunciándose desde ya reglas
para imponer una mayor flexibilidad laboral y una menor indemnización por años de servicio.
El modelo neoliberal: una continuidad planificada
El funcionamiento del modelo neo-liberal en su forma actual no habría sido posible sin la negociación de los cerrojos constitucionales con
la dictadura (1989) que impedirían en las dos décadas siguientes romper las bases del modelo. No sólo no hubo intención de transformar
la institucionalidad de la dictadura sino que ella fue adoptada consciente y planificadamente por la Concertación en un verdadero
cogobierno con la Alianza. Por ello nunca se recuperaron los espacios sociales perdidos durante la dictadura. El Estado quedó así relegado a roles asistenciales y la pobreza fue considerada como un residuo social inevitable del mercado. Se había consagrado así la
desmovilización social en Chile. Mientras el Estado aumentaba los beneficios tributarios para las transnacionales, los altos ingresos,
fondos de inversión y grandes empresas, se incrementaban los bonos y subsidios con los cuales el Estado debía satisfacer las necesidades
sociales. En esta estrategia se distribuyeron los roles entre los dos conglomerados políticos, donde hoy la Alianza postula hacer lo “mismo pero mejor”, asegurando así la continuidad de la Concertación.
Si bien la Ley Constitucional de Concesiones Mineras (LOCCM) fue dictada durante el gobierno de Pinochet (1982), así como el DL 600 de
inversiones extranjeras y las franquicias tributarias que redundarían en mayores inversiones en el cobre no fue sino durante el gobierno de la Concertación que se produjo la desnacionalización de nuestra principal riqueza. Es en esa época cuando ilegalmente el Estado de
Chile se deshace en beneficio de las transnacionales de las minas de reposición. El pueblo de Chile debe saber que sus tribunales se han
negado sistemáticamente a hacerse cargo de las demandas iniciadas por el Comité de Defensa del Cobre para recuperar riquezas naturales que
pertenecen al patrimonio de Chile, ilegalmente transferidas a inversionistas privados, con la complicidad de autoridades de gobierno
de la época y de CODELCO en particular.
Las reglas del mercado
Bachelet no lo hizo mejor que sus antecesores. Creyó que los subsidios, fruto del precio del cobre, permitirían gobernar con las
reglas del mercado neoliberal y el ropaje de la sensibilidad social.
Vano intento porque en definitiva las platas del Estado se canalizan según las reglas del mercado del dinero – Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) e instituciones financieras entre otras – otorgando cuantiosas ganancias a los administradores del dinero del público.
Es así como el gobierno Bachelet dejó en manos del mercado la educación en desprecio absoluto de lo que se pactó en un inicio con estudiantes y profesores en 2006. Agréguese a ello las jubilaciones, la salud, la vivienda popular…, bienes públicos hoy sometidos a las leyes del mercado.
Confundir las artes del mercado con el gobierno conllevó la pérdida inevitable de legitimidad política de la Concertación. Causa
fundamental de su derrota electoral. Porque el orden político no solo no fue legitimado en sus resultados – quiero decir la participación
popular – sino que además no logró canalizar las demandas políticas y sociales que surgieron durante la dictadura y desde el plebiscito del SI y del NO. Fue una época donde se acuñaron gestos de unidad y
solidaridad y que nunca más volverían a repetirse en la sociedad
chilena.
Lo político surge de lo social
En su afán de rectificación, la izquierda oficial, o tradicional, no lo hizo mejor pues cuando la militancia, en un acto de catarsis buscó
la legitimidad en el pasado allendista, mediante formulaciones idealistas de la revolución social, de golpe ese acto se transformó en
un tema trivial. Pues, la política no nace de un ideario abstracto. Eso es precisamente lo que practica y conoce la Concertación.
Desvaloriza la política. Ejerce la política a partir de lo político, esto es, nunca entendió que la política procede de lo social. Lo
social no es agotar la gestión en plazas ciudadanas, en campañas sociales, en hacer puerta a puerta, o repartir bonos y subsidios. Es
mucho más que eso. Lo social significa transformar las inquietudes y necesidades de la población en poder político; transformar una noción
estadística, electoral, como la de población o gente, grupos etarios,etcétera, en la noción de pueblo. El pueblo expresa su voluntad
soberana cuando decide tomar su destino en sus propias manos. Es decir, se convierte en actor político. Todo eso fue reemplazado por una
sociedad que hoy vive la política a partir de la política. Es decir convirtió al pueblo y su participación en algo irrelevante; valedero
solo en época de elecciones.
De esa práctica se desprendieron consecuencias mayores para el futuro republicano. El Congreso continúa siendo correa transmisora de
intereses discutidos y resueltos en las instituciones patronales del comercio, la banca, instituciones financieras y los negocios. Los
verdaderos foros se instalan en la Asociación de Bancos, la Sociedad Nacional de Agricultura, el Consejo Minero, la Sociedad Nacional de
Minería, la SOFOFA, la Confederación de la Producción y el Comercio, la Cámara Chilena de la Construcción…
El 17 de enero pasado las mismas instituciones que durante 20 años fueron determinantes para el ejercicio de los acuerdos
Concertación-Alianza, dieron al traste con la Concertación. No obstante, Concertación y Alianza expresan el mismo orden y sus mismas
formas de vivir lo político (ethos). Sin embargo, al igual que todo orden político, es necesaria la lealtad de la población para asegurar
su legitimidad. Pues los valores mediante los cuales se constituye la identidad de la sociedad se ejercen a través de instituciones que
deberán emplear el poder político como parte del proceso de integración social de la sociedad chilena. La legitimidad se pierde
cuando el actor social del cambio, rehuye o se abstiene de llevarlo a cabo.
Un mundo que ya no existe
Todo indica que la institucionalización del cambio en la sociedad chilena está lejos de detenerse. Eso juega tanto para la Concertación
como para la Alianza. Pues convivimos en un marco de dependencia global mutua donde las especulaciones financieras del mundo
desarrollado llevaron a una crisis mundial de recesión. Sin embargo,el reclamo y demanda sociales del presente no se parangonan con la
época ya lejana del NO. Hoy, la magnitud de la demanda está alentada por las grandes transformaciones sociales en un mundo global donde los bajos salarios del sudeste asiático provocan desempleo en Suramérica y donde las Transnacionales fijan las condiciones y precios de mercado de las materias primas y manufacturas del Tercer Mundo. Ello sin olvidar los conflictos de baja intensidad que cruzan las fronteras y asolan la población civil en sus consecuencias. Más aún se trata de un mundo donde la crisis energética y el calentamiento global plantean problemas que amenazan la supervivencia del género humano en el planeta.
Por eso, lo que ayer los actores políticos del pasado definieron como instituciones y prácticas dispuestas para asegurar la gobernabilidad, y que más aún creyeron en su legitimidad, ya no son válidas en un mundo que ya no existe.
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En el ámbito de la
En el ámbito de la educación, no sólo no hubo intención de transformar la institucionalidad de la dictadura sino que ella fue adoptada consciente y planificadamente por la Concertación en un verdadero cogobierno con la Alianza que aprobaron la Ley General de Educación sin fortalecer la educación pública.
Las municipalidades han tenido serios problemas para pagar los años de servicio a los profesores jubilados, los que han debido organizarse para demandar a los municipios, con causas que aun se mantienen, mientras los docentes esperan.
Qué dice el sostenedor a los docentes y funcionarios públicos que se acogieron al bono de retiro voluntario , no tengo plata, es algo que tiene que definirse en otra parte, no existiendo ni siquiera fecha para aquello y el Estado dice, el empleador que administra es el municipio.
Incluso el Estado ya se negó al pago de la deuda histórica, en estas circunstancias podría citar la frase ?Gobernar es educar?, linda forma de gobernar, centrada en una política de mercado, en el cual el Estado ni siquiera hace cumplir la ley que tiene un beneficio al docente. (Indemnización)
Lo que ha ocurrido con nuestros maestros jubilidados, es una de las formas más claras de observar la forma en que se valora el recurso humano y también nos permite con nitidez apreciar que la municipalización de la educación fue un error enorme, incluso los Alcaldes dicen que están quebrados, desfinanciados, concordando en este aspecto con "La Revolución de los Pingüinos" que solicitaban el fin de la misma.
Con todo lo visto resultaba imprescindible asumir cambios sustantivos en el sistema como en su operación, falta reforzar la cualidad rectora del Estado, como cautelador de los derechos vulnerados y que hieren los valores de justicia, derecho que se supone garantizados, por tanto deben contemplarse mecanismos que permitan que esta declaración se concrete en la realidad, no puede ser que ni el control legal , ni la sociedad política resuelva esta barbarie y este abuso en contra de los docentes jubilados y funcionarios públicos que esperan sus indemnizaciones.
Estimado Marcelo sin animo
Estimado Marcelo sin animo de polemizar contigo quisiera exponer y creo que en algo me aproximo a los otros panelistas del foro, aquí no se trata de no querer entender que las practicas totalitarias y dictatoriales fracazaron como experimentos históricos de sociedad , me refiero específicamente a los mal llamados "socialismos reales" a los cuales tu te refieres, nadie desconoce eso, es más esta ahí la historia para juzgar los errores de esos procesos. HOY no son las ideologías ni los partidos político marxistas las que están demandando un cambio de modelo económico urgente, hoy no es la porfía de unos pocos los que están pidiendo un cambio civilizatorio y este cambio va de la mano por una verdadera solidaridad entre pueblos e integrador desde lo humano, con lideres que no tan solo representen el "éxito" en una sociedad de mercado, más bien que sean personas integras y un estricto respeto profundo por la NATURALEZA, que NO vean a sus semejantes como números de cifras macroeconomías que representan oportunidad de negocio, negocio que sera transado en su factores especulativos a miles de kilómetros por agentes comerciales en éxtasis por la coca y el sexo ( esa es la realidad de Wall Street)...El cambio civilizatorio es estar consiente frente a un mundo que en la vía CAPITALISTA NEO LIBERAL va a no tan solo a la destrucción del planeta si no mas bien de la especie humana por el momento a todo eso como vía de entendimiento para poder sistematizar un desarrollo sustentable No es el CAPITALISMO, ni menos el NEO LIBERALISMO. Yo sin ser comunista NO puedo descocer los logros que ha tenido una sociedad que en su expresión máxima de todo lo que tu planteas como nefasto, pero a pezar de eso esta ha tenido importantes logros PARA LA HUMANIDAD, me refiero a CUBA, no querer ver los logros que ha tenido esta sociedad pese a toda la contra que pueda ejercer el imperio contra ella , si uno ve como han resistido ellos al embate de un bloqueo inhumano NOS SEÑALA que en caso de un desajuste planetario o de CRISIS GLOBAL como el que ya esta ocurriendo, SUS JÓVENES SUS FUTURAS GENERACIONES ESTÁN MEJOR PREPARADAS EN CONOCIMIENTO PARA RESISTIR Y SOBREVIVIR.
La crisis tanto en la economía de libre mercado por la abaricia y por otro lado el querer domesticar a como de lugar los recursos naturales para beneficio de unos pocos, ¿ Para que ?... ¿ Para que ?...para poderle dar a una sociedad consumista la ilusión de libertad de poder acceder a artículos y chucherías que en realidad NO SON NECESARIAS para una vida integra , de amor, buen trato, en fin un BUEN VIVIR.
Tampoco el despolitizar a una sociedad como lo realizo la Concertación en los últimos 20 años es el camino, ellos se disfrazaron de progresistas pero nunca lo fueron, es mas le dieron la espalda a nuestros hermanos de latinoamerica, ojala puedas entender que ir contra la acomulación capitalista imperialista hoy por hoy no se trata de comunismo o socialismo ni marxismo , es de sobre vivencia y de un avanzar como especie y trascender a esta amarga noche que han significado los años de muertes sistematizadas por los poderosos, no querer ver eso es de una mezquindad tremenda para con los que seguirán en vida después que tu y yo ya no estemos en este mundo te recuerdo que el el año 2008 la humanidad llego aun numero de población en donde no hay otra forma de alimentarnos y respetarnos que revizar la leyes de economía especulativa, pues de su mundo virtual de números en la bolsa la orden de disparar y masacrar en algún lugar del planeta , el CAPITALISMO ha sido y es una verdadera bestia de mil cabezas definirse ANTI CAPITALISTA no te hace comunista necesariamente , he ahi el desafio en tu caso. Por nuestros hijos y nietos , por la humanidad entera OTRO MUNDO ES POSIBLE !!! .
Que no seas tu el que le cierre la puerta a la esperanza.
Me admira lo duros de
Me admira lo duros de mollera (por decirlo sin palabras soeces) que son los marxistas (supongo que el coordinador de los Socialistas Allendistas no es del Opus Dei). Cayó el muro de Berlín y ellos siguen diciendo que la panacea es el marxismo. Cayó el comunismo ruso (la madre patria) y siguen con el canto de que la panacea es el marxismo y que los jerarcas rusos estaban equivocados pero acá, en el pequeño Chile, tenemos la receta para corregir el rumbo. En China están tendiendo a la propiedad privada de la tierra y algunos medios de producción pero, acá en Chile siguen con el cuento de que el marxismo es la solución. Sacan con el Sr. Arrate un mísero casi 8% y, peregrinamente, el 92% de los chilenos estamos equivocados y ellos tienen la razón pues el marxismo es la solución.
No señores. Ustedes son el pasado y un inmoral pasado pues se hacen los lesos con la historia y ante nadie reconocen que, tanto en Rusia como Cuba, Alemania Oriental, China, etc., hace rato que pasaron de los millones de muertos (en los grandes) y de las decenas de miles (en los pequeños), sin olvidar que el marxismo FRACASÖ
Se ha cerrado un ciclo con
Se ha cerrado un ciclo con el triunfo electoral de la derecha encabezada por Sebastián Piñera luego de 52 años.
Para obtener la victoria, la derecha tuvo que disfrazarse, presentarse sin programa, mostrarse continuadora en lo esencial de los gobiernos concertacionistas. Pero la verdad es que no tuvo que hacer un gran esfuerzo ya que la gran derrota sufrida por la Concertación es sistémica y profundamente cultural.
Lo señaló acertadamente en 1997, Tomás Moulian en su libro Chile: Anatomía de un Mito: la Concertación abandonó desde sus inicios su programa de democratización y recuperación de la soberanía económica, legitimando y garantizando la reproductibilidad del modelo neoliberal impuesto por el pinochetismo.
El método de la operación transformista fue conceptualizado como "la democracia de los acuerdos" y sus principales impulsores fueron, entre otros, Enrique Correa, Edgardo Boeninguer, Alejandro Foxley y José Joaquín Brunner.
En el gobierno de Eduardo Frei el método adquirió un nuevo impulso al instalarse el horizonte de ?la modernidad? como un propósito transversal. Es decir, un modelo de desarrollo basado en la privatización de la economía, la enajenación de nuestros recursos naturales, el privilegio a la inversión extranjera y la apertura externa en desmedro de la industria nacional.
Carlos Altamirano, ex Secretario General del Partido Socialista en tiempos de Allende, sostuvo con razón que el gobierno del Presidente Ricardo Lagos fue el mejor gobierno de centro derecha en la historia Republicana de Chile. Al terminar su periodo Lagos fue entusiastamente vitoreado por los grandes grupos empresariales y financieros. Una recauchada Constitución pinochetista lleva estampada su firma, aquella reforma autocalificada de ?progresista?, terminó de legitimar el Estado subsidiario y la primacía de la propiedad privada y el capital.
En el seno de los gobiernos concertacionistas y en sus partidos, irrumpieron con influencia transversal representantes y lobistas de poderosos grupos económicos y financieros nacionales y transnacionales. Para perpetrar sus objetivos, exhibieron credenciales de izquierda o respetables trayectorias anti dictatoriales y continuaron militando, integrando centros de pensamiento o asesorando a ministros y parlamentarios para asegurar la reproducción del interés privado en la gestión del Estado.
Durante los 20 años de Concertación el Partido Socialista de Allende abandonó su alianza histórica con el Partido Comunista y otras fuerzas de izquierda, reemplazándola por una alianza con la Democracia Cristiana bajo una hegemonía de centro derecha tecnocrática construida sobre una singular transversalidad.
La exclusión política del PC y de sectores anti sistémicos sociales y de izquierda, fue materializada electoralmente por el sistema binominal y reproducida como sentido común mayoritario gracias a un férreo control conservador de los principales medios de comunicación.
Toda crítica o propuesta que apuntara a la transformación estructural del sistema imperante era invisibilizada o descalificada como una actitud política testimonial, marginal o irresponsable.
La crisis de representación generada por el binominal y 20 años de una democracia de baja intensidad oligarquizada, fue mutando el propio ADN histórico del PS, transformándose en un partido oficialista, superestructural y parlamentario, constituido mayoritariamente por funcionarios de gobierno. Su estética e historia poco o nada tiene hoy que ver con su orientación social liberal, administrada durante largos años por un reducido y autoritario grupo de ex izquierdistas de pasado ortodoxo aliados con liberales de pasado social demócrata.
El PS fue desangrándose políticamente por la izquierda y socialmente desde el mundo popular debido al alejamiento de miles de adherentes, militantes y dirigentes.
La expresión más cualitativa de su crisis culminó con el retiro de Jorge Arrate del PS, el que fuera su Presidente luego del proceso de reunificación socialista. Con mucha antelación Arrate había propuesto la necesidad de superar la Concertación y unir fuerzas en un nuevo Pacto democrático y popular para transformar el modelo de desarrollo neoliberal dominante de la post dictadura. En ese contexto, se sitúa su propuesta de una Asamblea Constituyente para una nueva constitución.
El PS oficialista con su candidato democratacristiano Eduardo Frei, profundizó su crisis de identidad y de ruta al ser debilitado desde la izquierda por Arrate y los socialistas allendistas y desde su propia lógica liberal concertacionista por Marco Enríquez Ominami. Arrate re domicilió políticamente al socialismo en la izquierda y Enríquez Ominami, autodefinido como ?liberal progresista? capturó transversalmente parte del descontento concertacionista.
Como candidato presidencial Arrate, encabezó junto a los socialistas allendistas y otros sectores de izquierda una alianza con el Partido Comunista y la Izquierda Cristiana, reinstalando nacionalmente un programa de futuro para la izquierda organizada en el Juntos Podemos y Frente Amplio.
A pesar de haber establecido por mutua necesidad un pacto instrumental electoral con la izquierda agrupada en el Juntos Podemos y el Frente Amplio, para perforar el sistema binominal, la Concertación sufrió una severa derrota electoral en primera vuelta.
Incapaz de leer las señales del electorado y sus tendencias de fondo intentó esconder a los principales responsables de su derrota presentando ante la segunda vuelta como renovación de sus liderazgos políticos hijos e hijas de ex presidentes y ministros y dirigentes destacados de esos partidos. Es decir, fue incapaz de romper el círculo oligárquico y de auto reproducción elitista que llevó a la coalición a su máximo deterioro, producto de una asimilación tecnocrática y elitista en su práctica política y gestión de gobierno. La moraleja es que no basta parecerse sino que hay que serlo.
En coherencia con una cohabitación binominal, luego de señalar que con su integración a la OCDE Chile ingresa en las ligas mayores, la Presidenta Michelle Bachelet, tendrá que entregar la banda presidencial a Sebastián Piñera. Sin embargo, su alta popularidad no pudo ser transferida al candidato presidencial de su coalición ni tampoco a su propio partido en crisis de identidad. En el Chile actual de pensamiento único y de hegemonía conservadora, una merecida popularidad mediática y transversal no puede ser confundida con un liderazgo transformador.
Los social demócratas y social liberales acostumbran a formular propuestas y tener discursos "izquierdistas" cuando se encuentran en la oposición, pero cuando forman parte del ejecutivo, gobiernan asumiendo y administrando el programa económico de la derecha. Tal como ocurrió con la mayor parte de los dirigentes que por 20 años han dominado y administrado la política del PS y el PPD en los gobiernos de la Concertación.
Hay que reconstruir puentes para una oposición antiderecha amplia y unitaria, pero resulta indispensable también que en el seno de una oposición actuando unida se reconfigure y constituya una izquierda fuerte para fortalecer en lo social, político y cultural una oposición anti sistémica y anti modelo. Lo anterior, incluye modificar estructuralmente el rumbo de lo que la actual dirigencia PS y sectores autodenominados progresistas califican como la "obra maciza de los gobiernos de la Concertación". De lo contrario más allá de la retórica que se formule desde una nueva y heterogénea oposición seguiremos con la cohabitación binominal, que ha reproducido durante los últimos 20 años el actual modelo de desarrollo y su institucionalidad.
Los socialistas allendistas seguiremos adelante junto a Jorge Arrate uniendo fuerzas en torno a la necesidad de una Asamblea Constituyente para una nueva Constitución y confluyendo en torno a las propuestas contenidas en el programa de su candidatura para construir una izquierda allendista amplia para el siglo XXI. A través de un Frente Amplio de izquierda capaz de contribuir a la unidad de la izquierda con una nueva confluencia social y política anticapitalista basada en el protagonismo popular y la democracia participativa.
Esteban Silva Cuadra
Coordinador de los Socialistas Allendistas. Ex Director Ejecutivo de la Campaña presidencial de Jorge Arrate.
OCDE, fue aprobada por los
OCDE, fue aprobada por los gobiernos de la Concertación y con la venia de la C.U.T.(representantes de los trabajadores y afines en su mayoría al gobierno de la concertación), por lo tanto, no pueden responsabilizar a un gobierno que todavía no asume, de algo que no tuvo nada que ver.
La Presidenta Bachelet y su équipo sabían los compromisos y obligaciones, si se entraba allí.
La Concertacion termino
La Concertacion termino asimilandose al nivel del hipotalamo con la derecha, en hechos concretos como se escribe en este y otros articulos, dejando a la realidad politica chilena imitando otra cosa horrible de la cultura gringa: el miope y estrecho bipartidismo de la extrema derecha y la menos derecha norteamericana, siendo la alianza la version criolla de los republicanos y la concertacion la de los demócratas.
Muchos de sus fanáticos, por ignorancia o conveniencia, niegan el fracaso concertacionista y su derechizacion como causa de la perdida de la elección, y le echan la culpa solamente a la ?TV farándula? que tiene ignorante al ?populacho?. O a las ?viejas poblacionales?. ¿hey y donde quedo el termino ?pueblo?? Al parecer el ?pueblo? es un adjetivo calificativo por ?gracia? entregado por parte del izquierdista trasnochado cuando el roto se porta bien y lo elige a el y a su parentela como el mal menor, al buen roto que se conforma con las migajas y se queda callado cuando el patrón de izquierda hace negocios con las transnacionales y reprime protestas igual que en la dictadura, total el patrón es de izquierda, lucho en los 80s para que nos lumearan y echaran el guanaco ellos mismos en democracia, y miren! ahí viene de Francia a dejarle flores a la tumba de Allende en su Mercedes.
La realidad cotidiana es mucho mas poderosa que cualquier teleserie o programa de farándula. No puedes tapar el sol ni con el dedo ni con una teleserie con Delfina Guzmán ni con una portada del LUN. Lo puedes intentar pero no lo vas a lograr.
?Puedes hacer tonta a la gente por un tiempo pero no todo el tiempo.?