Modelado en Papel y Origami en la Casa de la Cultura de Copiapó
El artista oriundo de Coquimbo, Roberto Rivera, uno de los más destacados del norte de Chile en dicho arte, se encuentra exponiendo sus obras en la capital de la III región en la Casa de la cultura de dicha ciudad
Desde el pasado martes 2 de febrero se encuentra instalada en el Salón Padre José Meyers de la Casa de la Cultura de Copiapó, la exposición de Modelado en Papel y Origami del artista Roberto Rivera. La muestra contempla la exhibicion de trabajos que el artista ha elaborado durante varios meses y que la comunidad copiapina puede disfrutarla en horarios de 09:00 a 13:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas. Rivera, durante los últimos tres años se ha dedicado a especializarse en esta técnica, siendo en Coquimbo, ciudad que lo vio nacer, donde el artista ha realizado diversas exposiciones que lo han posicionado como uno de los mejores artistas de dicho arte en el norte de Chile. La muestra estará a disposición de los visitantes hasta el próximo 13 de febrero.
La muerte, representa la fragilidad de la vida y la pureza que genera el terror de enfrentarla… representando el color blanco, la honradez de dicho final.

El presente proyectos artísticos esta centrado en crear desde el arte nuevas miradas a ciertas estructuras consolidadas en la sociedad actual, pero no por ello carentes de fisuras. Con una voluntad subjetiva y reflexiva, cuestiona y critica la realidad sobre la que se decide trabajar. Sus piezas hacen hincapié en la idea de proceso, investigación, participación, y negociación, logrando que el agente identificado para el proyecto se convierta en un verdadero generador de un proyecto común “La Muerte”. El interés generado en los espectadores tiene como objetivo supera el ámbito estético: no se pueden negar los problemas con que nos enfrentamos en el entorno político, social, antropológico, de ordenación de ideas. El cual, no le interesa la vida transformada por el arte y el arte de vivir transformado. Transformar el espacio de la vida y la vida social transformada por la experiencia del arte.
El proceso artístico implica una subjetividad que permite una colisión crítica de la complejidad del mundo. Para ello es fundamental un cambio de paradigma que de lugar a la creación de nuevas imágenes en un proceso de crítica permanente y de gestos éticos. A partir de ahí, se buscan acuerdos con criterio de transversalidad y horizontalidad y propone prototipos que se insertan en su realidad, haciendo de su utilización una experiencia reveladora de estas imágenes. Por ello, bajo el contexto de lograr una aproximación a la estructura propia de la naturaleza humana se ha utilizado lineamientos de discurso y acción, buscando aunar una visión entorno al objeto y el espectador. Dejando de lado la actitud distante del público y la obra, dando pie a descubrir una gama de relaciones que él mismo no se ha percatado al realizar su acción de espectador.
La obra es parte de un espacio público que esta destinado al diálogo, en el cual el público, cumpliendo juicios no solo como espectador, sino como actor de la obra, realizando una visión plena del actuar propio de la instalación, remontando en si misma a una acción de contante cambio como es la vida. No permitiendo desarrollar un reposo de la obra, generando en la libertad creadora del espectador, una búsqueda que llevar a cabo la materialización de la obra que no intenta provocar y organizar las emociones en el público.
La instalación, se presenta bajo materiales que revelan plenamente al espectador, buscando llegar al diálogo y así lograr la correcta convivencia con el público. Por ello, se revela a si misma ante los otros, pero no entregando en plenitud la totalidad de si, revelando una realidad que es modificadas, presentado nuevas cualidades, dando nuevos sentidos a la realidad inicial que se presenta, no esperando lograr una aplicación práctica de la obra, sino que logre presentar un mensaje que trascienda de si misma.
La obra se revela a si misma, no limitándose a las barreras que ella impone. Esto es debido que la comunicación generada con el público presenta una realidad, un mundo, un contexto de modificación que abre nuevas puertas.
La muerte, representa la fragilidad de la vida y la pureza que genera el terror de enfrentarla… representando el color blanco, la honradez de dicho final.

El presente proyectos artísticos esta centrado en crear desde el arte nuevas miradas a ciertas estructuras consolidadas en la sociedad actual, pero no por ello carentes de fisuras. Con una voluntad subjetiva y reflexiva, cuestiona y critica la realidad sobre la que se decide trabajar. Sus piezas hacen hincapié en la idea de proceso, investigación, participación, y negociación, logrando que el agente identificado para el proyecto se convierta en un verdadero generador de un proyecto común “La Muerte”. El interés generado en los espectadores tiene como objetivo supera el ámbito estético: no se pueden negar los problemas con que nos enfrentamos en el entorno político, social, antropológico, de ordenación de ideas. El cual, no le interesa la vida transformada por el arte y el arte de vivir transformado. Transformar el espacio de la vida y la vida social transformada por la experiencia del arte.
El proceso artístico implica una subjetividad que permite una colisión crítica de la complejidad del mundo. Para ello es fundamental un cambio de paradigma que de lugar a la creación de nuevas imágenes en un proceso de crítica permanente y de gestos éticos. A partir de ahí, se buscan acuerdos con criterio de transversalidad y horizontalidad y propone prototipos que se insertan en su realidad, haciendo de su utilización una experiencia reveladora de estas imágenes. Por ello, bajo el contexto de lograr una aproximación a la estructura propia de la naturaleza humana se ha utilizado lineamientos de discurso y acción, buscando aunar una visión entorno al objeto y el espectador. Dejando de lado la actitud distante del público y la obra, dando pie a descubrir una gama de relaciones que él mismo no se ha percatado al realizar su acción de espectador. La obra es parte de un espacio público que esta destinado al diálogo, en el cual el público, cumpliendo juicios no solo como espectador, sino como actor de la obra, realizando una visión plena del actuar propio de la instalación, remontando en si misma a una acción de contante cambio como es la vida. No permitiendo desarrollar un reposo de la obra, generando en la libertad creadora del espectador, una búsqueda que llevar a cabo la materialización de la obra que no intenta provocar y organizar las emociones en el público.
La instalación, se presenta bajo materiales que revelan plenamente al espectador, buscando llegar al diálogo y así lograr la correcta convivencia con el público. Por ello, se revela a si misma ante los otros, pero no entregando en plenitud la totalidad de si, revelando una realidad que es modificadas, presentado nuevas cualidades, dando nuevos sentidos a la realidad inicial que se presenta, no esperando lograr una aplicación práctica de la obra, sino que logre presentar un mensaje que trascienda de si misma. La obra se revela a si misma, no limitándose a las barreras que ella impone. Esto es debido que la comunicación generada con el público presenta una realidad, un mundo, un contexto de modificación que abre nuevas puertas.
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