Mauricio Redolés estuvo en La Serena
El pasado sábado 20 y por partida doble, el músico deleitó a los incondicionales seguidores que corearon su poesía de principio a fin. Musicalizaciones de Mistral, Parra, Peggy Newman y de sí mismo encendieron a los jóvenes y no tan jóvenes.
A las 21:30 horas, y con una puntualidad envidiable, el músico chileno subió al escenario apostado en el recinto del Domo Gabriela Mistral de Avenida Aguirre. El público, atento, lo esperaba hace ya minutos, al aguardo de canciones emblemáticas como ‘Quién mató a Gate’, la cual fue expresamente pedida por uno de los asistentes e inmediatamente ejecutada por el cantautor.
La amplitud del espacio permitió que varias generaciones se reuniesen para oírlo, acomodadas en el suelo, de pie o en sillas destinadas al evento, al que sin previa invitación, asistieron varias lechuzas que ininterrumpidamente acompañaban al músico con un particular sonido que más parecía quererlo silenciar.
En el espectáculo, que duró alrededor de una hora, sorprendió el poeta con su simpatía, tanto al callar a las lechuzas impertinentes como al dialogar con sus inquietos seguidores, el único punto negativo lo puso un agitado militante democratacristiano que desconectó una de las amplificaciones por desavenencias políticas con el propio Redolés. El incidente, sin embargo, no pasó a mayores.
Luego, a las 23 horas, el ya por entonces carnaval que acarreaba Redolés, se trasladó al proscenio de la XXV Feria del Libro, ubicada frente a la Plaza de Armas, ahí el intérprete hizo gala de poemas de su libro compilatorio El estar de la poesía -que se encontró a la venta durante su estadía en la ciudad- además de maravillar y hacer reír a los asistentes con más canciones de su factoría. Letras de su puño fueron acompañadas con líricas de Pezoa, Mistral, Nicanor Parra, Su, Newman y Valencia, las que recibieron el aplauso invariable de los oyentes.
La fiesta musical acabó pasada la medianoche y con gran molestia de los asistentes que aclamaban una canción más, a lo que el músico, que ya en el Domo G. Mistral se había negado, accedió.
De conversaciones posteriores al cierre del espectáculo con el propio Mauricio Redolés, podemos adelantar una próxima visita a nuestra ciudad, programada para mediados de mayo y que ya se encontraría agendada entre los compromisos ineludibles del artista.
La amplitud del espacio permitió que varias generaciones se reuniesen para oírlo, acomodadas en el suelo, de pie o en sillas destinadas al evento, al que sin previa invitación, asistieron varias lechuzas que ininterrumpidamente acompañaban al músico con un particular sonido que más parecía quererlo silenciar.
En el espectáculo, que duró alrededor de una hora, sorprendió el poeta con su simpatía, tanto al callar a las lechuzas impertinentes como al dialogar con sus inquietos seguidores, el único punto negativo lo puso un agitado militante democratacristiano que desconectó una de las amplificaciones por desavenencias políticas con el propio Redolés. El incidente, sin embargo, no pasó a mayores.
Luego, a las 23 horas, el ya por entonces carnaval que acarreaba Redolés, se trasladó al proscenio de la XXV Feria del Libro, ubicada frente a la Plaza de Armas, ahí el intérprete hizo gala de poemas de su libro compilatorio El estar de la poesía -que se encontró a la venta durante su estadía en la ciudad- además de maravillar y hacer reír a los asistentes con más canciones de su factoría. Letras de su puño fueron acompañadas con líricas de Pezoa, Mistral, Nicanor Parra, Su, Newman y Valencia, las que recibieron el aplauso invariable de los oyentes.
La fiesta musical acabó pasada la medianoche y con gran molestia de los asistentes que aclamaban una canción más, a lo que el músico, que ya en el Domo G. Mistral se había negado, accedió.
De conversaciones posteriores al cierre del espectáculo con el propio Mauricio Redolés, podemos adelantar una próxima visita a nuestra ciudad, programada para mediados de mayo y que ya se encontraría agendada entre los compromisos ineludibles del artista.
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