¡Feliz día de la madre!

Recuerdo a mi Madre, que ya partió de este mundo y evoco con la otra Gabriela, aquella que tenemos en nuestra retina, la imagen mítica de la Madre universal, la maestra rural y abnegada que adoptó a los niños del mundo.
Imagen de Octavio Alvarez
206 Lecturas
09 de Mayo, 2010 07:05
Cuando llega esta fecha, me pongo melancólico, debido a que me recuerdo de mi Madre, que ya partió de este mundo y a la vez, la evoco con la otra Gabriela, aquella que tenemos en nuestra retina, la imagen mítica de la Madre universal, la maestra rural y abnegada que adoptó a los niños del mundo.
Siempre me he sentido ligado a nuestra poetisa, entre muchas razones, ésta, que a mi Madre le colocaron el nombre de ella, ya que, su nacimiento fue un 07 de abril en el sector de “la cocinera” cerca de Panulcillo y cuando llega esta fecha, leo este poema que refleja como era mi madre, “Madre Mía”(fragmento):
Mi madre era pequeñita
Como la menta y la hierba;
Apenas echaba sombra
Sobre las cosas, apenas;
Y la tierra la quería
Por sentírsela ligera
Y porque le sonreía
En la dicha y la pena.
A la vez que la poetisa se crió con su madre y en precarias condiciones que es algo que me sucedió a mí y por ello siempre recuerdo otro fragmento, debido al esfuerzo que siempre tuvo mi madre en su vida y lo que me transmitió:
“Gracias en este día, y en todos los días,
Por la capacidad que me diste de recoger
La belleza de la tierra como una agua que
Se recoge con los labios, y también por la
Riqueza de dolor que puedo llevar sin
Morir en la hondura de mi corazón.
Yo nací y me formé en el Valle del Huasco, cien años después, del cual es originario el padre de Gabriela, don Juan Jerónimo Godoy Villanueva, quien nació en San Félix (12 de septiembre de 1857), él cual por los años 1887 estuvo haciendo clases en Panulcillo. Nosotros conocimos a los parientes del padre que están en Vallenar, los Villanueva, vivíamos cerca, él fue profesor igual que yo y los tres primeros años estuvo muy apegado a Gabriela (algo muy semejante a mi vida personal, con mi hija) y las primeras canciones de cuna las recibió de él:
“duérmete Lucila que el mundo esta en calma
Ni el cordero brinca, ni la oveja bala”
Cuando Gabriela se traslada a Coquimbo y La Serena, nuevamente se produce la analogía, ya que, mi madre vivió en la Casa de Administración del Establecimiento de Guayacán, por los años 50, cuando el abuelo Pancho trabajaba de ensayador de minerales, recuerdo de pequeño, escuchar a mi madre como tenía que atravesar el arenal del sector del Llano en Coquimbo, para ir a comprar el pan de la tarde, a la famosa panadería francesa que estaba en calle pinto, donde mencionaba que había un carruaje tirado por animales para cruzar dicho sector. Allí iba a la playa blanca, que es donde se dice, Gabriela- poetisa conoció el mar.
Otra similitud es que ambas eran amantes de los hijos del alma, bondadosas y con gran amor humano. Si bien una, no tuvo hijo, la otra sí, pero ambas entregaron amor de Madre a muchos, en el caso de mi madre, ella crió a Hugo a la muerte de Aura, hermana de Paulina y Emilia y de los descendientes de Emilia, como ser Carlos, Emilia, Carmen y de los hijos de ellos y hasta el día de su muerte pendientes de los mellizos Gabriela y Maximiliano, hijos de Cristina nieta de Emilia, pero no alcanzó a conocer a su nieta de su propia semilla, Carolina. Gabriela por su parte, quiso ser madre y no lo fue en sentido estricto, pero fue maestra con ardor de madre, entregándose de lleno al mundo de los niños, a los cuales les entregara comprensión y cariño.
Ambas no tuvieron mayor contacto con familiares directos del padre, sólo Lucila se relaciono con su abuela paterna en La Serena y allí conoció la Biblia, y a la vez pudo tener educación a través de familiares y una amiga de su madre doña Adelaida Olivares, pero la otra Gabriela fue entregada por Rosa su madre moribunda a la familia Rivera Ortiz, para que la cuidara y sólo curso hasta segundo básico.
Sus amores fueron para una, un conductor de trenes y para la otra, chofer de camiones, ambas vivían viéndolo por varios años, pero se mantenían alejados. Recordemos lo que nos dice, Lucila “Transcurrieron cinco años en los que cuando nos divisábamos, huíamos el uno del otro. Nos odiábamos. Y estuvimos viviendo casi en la misma casa. El ocupaba una pieza en los altos y precisamente bajo su pieza estaba la mía” (Antología -Zig-Zag-1970). Mi Madre lo veía pasar siempre, debido a que vivía en el centro de Vallenar y en una calle concurrida, pero él se caso. Ambas sufrieron por ese amor prohibido y escurridizo.
Por ello en este día tan especial, un cariñoso saludo a todas las Madres. Recordándole a aquellos, que aún tienen a su Madre, sepan valorarla y que tengan presente que es la piedra angular de toda familia.

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.

Agregar Comentario

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.

Aqui podría estar su imagen. para registrarse, haga clic aquí.

CAPTCHA
Queremos saber si eres una persona y no un robot, por eso responde este siguiente ejercicio matemático
4 + 1 =
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.