Educación: Un tema de permanente debate
Campañas como "Elige educar" y las Siete Medidas propuestas por el Ministro Lavín, dan cuenta que la educación es un tema en constante discusión y reflexión.
Es un hecho que el tema de la calidad de la educación es prioridad en el discurso político y académico y, además, de interés público no tan sólo en nuestro país, sino también en otros países de la región y el mundo. El año pasado, la Universidad Católica junto a otros organismos, lanzaron la campaña “Elige educar”, con el firme propósito de captar la atención de jóvenes con puntajes sobresalientes y con clara vocación docente y, de este modo, elevar el nivel de “calidad” de la educación chilena y, tangencialmente, situar en otro nivel la tan vapuleada actividad de “profesor/a”.
Sin duda que la iniciativa es loable y digna de reconocimiento. Sin embargo, el mensaje subliminal encierra la idea de que la educación está en el nivel que está por responsabilidad de los propios docentes (con base en estudios extranjeros y en culturas tan distintas a la nuestra y promovida, entre otros, por el movimiento ciudadano “Educación 2020”), prejuicio que es menester aclarar:
1º Que sepa la ciudadanía que en nuestro país NO EXISTE formación inicial docente. De hecho, las escuelas de pedagogía están tan aisladas de la reforma educacional que recién hay algunos intentos por incorporar contenidos, métodos y procedimientos presentes en las escuelas y liceos desde el año 1990. Qué decir de las universidades privadas. Lo que sí existe desde el 2005 es el programa “Inicia” que ha hecho una radiografía parcial a los cerca de 700 programas de pedagogía que se imparten en nuestro país.
2º Como dice el refrán… “la culpa no es del chancho…”; el Mineduc es una institución arcaica, con escaso personal, más pendiente de la subvención que de cualquier otra cosa; institución que paga favores políticos incorporando personas de dudosa experiencia en lugares estratégicos (también en este Gobierno). En cuanto a su rol en la formación docente su misión – hay que decirlo – ha sido nula.
3º La pedagogía es una actividad que históricamente ha pasado por altos y bajos. En un momento los docentes llegaron a gozar de un prestigio social comparable a muchas otras profesiones. Posteriormente aparecieron los profesores “marmicoc” en el gobierno de Frei Montalva; y para colmo se cerraron las “escuelas normales” y, en dictadura, los docentes pasaron al sistema municipal alcanzando un desprestigio social nunca antes visto. Inclusive, en la primera mitad del siglo XX la docencia era “bien vista” en sectores acomodados y orientada a lo femenino: la jovencita de la casa podía ejercer como profesora con un fin “altruista”. Pero lo que está claro es que siempre ha sido una actividad mal remunerada, cuyos postulantes no provenían (y no provienen) de la élite social o económica. Son el mundo proletario y la clase media trabajadora los sectores sociales de donde provienen los postulantes a pedagogía. Sin ir más lejos, Pablo Neruda y Gabriela Mistral, nuestros Premios Nobel, son de humilde origen (un maquinista y trabajador incansable, y un profesor rural respectivamente) eligiendo la pedagogía para iniciar sus estudios superiores (Neruda la pedagogía en francés que no terminó; y Mistral la pedagogía básica y luego, pedagogía en castellano concedida por sus méritos). Y cómo no recordar además a Nicanor Parra, profesor de matemática y física, autor de aquel bello y dramático poema titulado “Autorretrato”.
4º La historia de la formación de docentes en nuestro país está ligada esencialmente a la Universidad de Chile y a su Instituto Pedagógico, de cuyas aulas surgieron excelentes generaciones de profesionales cuyo prestigio trascendió las fronteras del país (Olga Poblete, Manuel de Salas, Juan Gómez Millas, entre tantos otros). Ese prestigio es hoy día un vago recuerdo a cuyo fin contribuyó la dictadura militar al cerrar los institutos pedagógicos y carreras como filosofía, artes y francés. En la actualidad, la Universidad de Chile no posee “instituto pedagógico” y tiene en su oferta académica - desde hace algunos años – algunas pedagogías en su Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales.
5º En la actualidad, universidades con tradición pedagógica como la Universidad de Playa Ancha de Ciencias de la Educación de Valparaíso, dejan de percibir dineros fiscales por la ausencia de puntajes sobre 700 puntos entre sus postulantes, puntajes que se derivan a las instituciones que concentran la mayoría de éstos: la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica y la Universidad Técnica Federico Santa María. Así como se dice que la escuela refleja la inequidad social, la educación superior también es un reflejo de la misma.
Los cambios que están por venir deben tomar en cuenta todos estos elementos y, sin duda, otros que han quedado en el tintero. Son la base para pensar, desde otra óptica, en una profesión que nuestro país no ha reconocido como tal. Esta bellísima profesión, que carga con el lastre de quien la practica lo hace porque no pudo estudiar otra cosa, y que irónicamente es considerada casi un apostolado, debe ser puesta en el sitial que se merece y para ello el propio Estado y el Ministerio de Educación deben contribuir a potenciar su - otrora -consolidado estatus. También es una invitación para que la propia “reflexión” pedagógica y educativa provenga de los propios docentes, y no de aquellos “genios” que se ganan la vida hablando de educación, atesorando cifras, datos y conceptos, y que nunca han pisado un liceo. Por último, es un llamado al Colegio de Profesores que sigue en una línea gremial y no profesional, pendiente - hasta la obsesión- del salario y de la evaluación docente, más que de lo estrictamente valioso como es la mejora sustancial de las condiciones laborales, entre otros, el tema de los 45 alumnos por sala, la sobrecarga horaria de los docentes, la perpetuidad de los cargos directivos, el incentivo al buen desempeño, etc. que, si bien el nuevo Gobierno proyecta algunas medidas, me parece que no impactan directamente en el problema de fondo.
Sin duda que la iniciativa es loable y digna de reconocimiento. Sin embargo, el mensaje subliminal encierra la idea de que la educación está en el nivel que está por responsabilidad de los propios docentes (con base en estudios extranjeros y en culturas tan distintas a la nuestra y promovida, entre otros, por el movimiento ciudadano “Educación 2020”), prejuicio que es menester aclarar:
1º Que sepa la ciudadanía que en nuestro país NO EXISTE formación inicial docente. De hecho, las escuelas de pedagogía están tan aisladas de la reforma educacional que recién hay algunos intentos por incorporar contenidos, métodos y procedimientos presentes en las escuelas y liceos desde el año 1990. Qué decir de las universidades privadas. Lo que sí existe desde el 2005 es el programa “Inicia” que ha hecho una radiografía parcial a los cerca de 700 programas de pedagogía que se imparten en nuestro país.
2º Como dice el refrán… “la culpa no es del chancho…”; el Mineduc es una institución arcaica, con escaso personal, más pendiente de la subvención que de cualquier otra cosa; institución que paga favores políticos incorporando personas de dudosa experiencia en lugares estratégicos (también en este Gobierno). En cuanto a su rol en la formación docente su misión – hay que decirlo – ha sido nula.
3º La pedagogía es una actividad que históricamente ha pasado por altos y bajos. En un momento los docentes llegaron a gozar de un prestigio social comparable a muchas otras profesiones. Posteriormente aparecieron los profesores “marmicoc” en el gobierno de Frei Montalva; y para colmo se cerraron las “escuelas normales” y, en dictadura, los docentes pasaron al sistema municipal alcanzando un desprestigio social nunca antes visto. Inclusive, en la primera mitad del siglo XX la docencia era “bien vista” en sectores acomodados y orientada a lo femenino: la jovencita de la casa podía ejercer como profesora con un fin “altruista”. Pero lo que está claro es que siempre ha sido una actividad mal remunerada, cuyos postulantes no provenían (y no provienen) de la élite social o económica. Son el mundo proletario y la clase media trabajadora los sectores sociales de donde provienen los postulantes a pedagogía. Sin ir más lejos, Pablo Neruda y Gabriela Mistral, nuestros Premios Nobel, son de humilde origen (un maquinista y trabajador incansable, y un profesor rural respectivamente) eligiendo la pedagogía para iniciar sus estudios superiores (Neruda la pedagogía en francés que no terminó; y Mistral la pedagogía básica y luego, pedagogía en castellano concedida por sus méritos). Y cómo no recordar además a Nicanor Parra, profesor de matemática y física, autor de aquel bello y dramático poema titulado “Autorretrato”.
4º La historia de la formación de docentes en nuestro país está ligada esencialmente a la Universidad de Chile y a su Instituto Pedagógico, de cuyas aulas surgieron excelentes generaciones de profesionales cuyo prestigio trascendió las fronteras del país (Olga Poblete, Manuel de Salas, Juan Gómez Millas, entre tantos otros). Ese prestigio es hoy día un vago recuerdo a cuyo fin contribuyó la dictadura militar al cerrar los institutos pedagógicos y carreras como filosofía, artes y francés. En la actualidad, la Universidad de Chile no posee “instituto pedagógico” y tiene en su oferta académica - desde hace algunos años – algunas pedagogías en su Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales.
5º En la actualidad, universidades con tradición pedagógica como la Universidad de Playa Ancha de Ciencias de la Educación de Valparaíso, dejan de percibir dineros fiscales por la ausencia de puntajes sobre 700 puntos entre sus postulantes, puntajes que se derivan a las instituciones que concentran la mayoría de éstos: la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica y la Universidad Técnica Federico Santa María. Así como se dice que la escuela refleja la inequidad social, la educación superior también es un reflejo de la misma.
Los cambios que están por venir deben tomar en cuenta todos estos elementos y, sin duda, otros que han quedado en el tintero. Son la base para pensar, desde otra óptica, en una profesión que nuestro país no ha reconocido como tal. Esta bellísima profesión, que carga con el lastre de quien la practica lo hace porque no pudo estudiar otra cosa, y que irónicamente es considerada casi un apostolado, debe ser puesta en el sitial que se merece y para ello el propio Estado y el Ministerio de Educación deben contribuir a potenciar su - otrora -consolidado estatus. También es una invitación para que la propia “reflexión” pedagógica y educativa provenga de los propios docentes, y no de aquellos “genios” que se ganan la vida hablando de educación, atesorando cifras, datos y conceptos, y que nunca han pisado un liceo. Por último, es un llamado al Colegio de Profesores que sigue en una línea gremial y no profesional, pendiente - hasta la obsesión- del salario y de la evaluación docente, más que de lo estrictamente valioso como es la mejora sustancial de las condiciones laborales, entre otros, el tema de los 45 alumnos por sala, la sobrecarga horaria de los docentes, la perpetuidad de los cargos directivos, el incentivo al buen desempeño, etc. que, si bien el nuevo Gobierno proyecta algunas medidas, me parece que no impactan directamente en el problema de fondo.
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Estimado Luis Jopia
Estimado Luis Jopia M.
¡Plop!
¡Por favor Fabian, indica
¡Por favor Fabian, indica cuales son esos "necesarios cambios en materia educativa".
Estimado Alejandro Lamento
Estimado Alejandro
Lamento si se sintió afectado con mi comentario.
El punto es que ya estamos hasta más arriba de la coronilla con explicaciones sobre el estado de la educación chilena.
Cuantos diagnósticos más se necesitan para de verdad empezar a ser más consistentes con la dura realidad.
Hasta cuando la protección de unos pocos va a seguir frenando cambios urgentes.
Hasta cuando tendremos que seguir soportando dirigentes encastillados en sus visiones asistencialistas mal entendidas, como las del señor Jaime Gajardo y Cía, o el Sr. ANEF Don Raúl De La Puente o peor Mr. CUT -don Arturo Martínez-.
Personajes que seguirán haciendo oídos sordos a las legítimas aspiraciones de las generaciones venideras, para continuar en la defensa de aquellos que les permiten visualización pública entre otras cosas, a los cuales por cierto, les resbalan las legítimas críticas ciudadanas.
Eso Don Alejandro es lo que indigna.
Eso es lo que estamos cabreados de aguantar.
Entonces, Alejandro, no me venga con capitalismo desenfrenado ni ocho cuartos.
Seguir con esos argumentos kafkianos es simplemente aportar más demora a los tan necesarios cambios en materia educativa.
Para que tantas vueltas a
Para que tantas vueltas a un tema que esta muy claro, financiamiento y capacitacion. Los profesores desde hace un par de decadas hasta hoy no tienen idea de nada, son mas ignorantes que muchos alumnos y mas encima no estan dispuestos a ser evaluados, no hay que confundir la vocacion con la capacidad.
Lamentablemente hay que medirse con reglas actuales y eso significa que los mas capaces continuaran, los incapaces busquen otra pega.
kili.
Excelente articulo,usted
Excelente articulo,usted hace una perfecta radiografia a lo que fue y es la educacion en Chile.
La educacion se debe tratar con altura de miras y como un problema de estado, no politico.
Creo que el Ministro esta equivocado,debe hacer una consulta nacional para saber que opinamos los chilenos,si estamos de acuerdo o no con sus planteamientos ya que se trata de un tema de suma importancia para el futuro de nuestros hijos.
La educacion viene mal encaminada desde el jardin infantil.
Los metodos y los contenidos en los colegios fiscales deben ser como aplica en la educacion particular.
Lamento Fabiàn su
Lamento Fabiàn su descalificaciòn.
Tengo el mayor interès en opinar en este medio al que mucho valoro y del cual nutro mi perfil del FB y del Twitter.
He discrepado con el artòculo con el mayor respeto por su autor, de manera que agradecerìa contra argumentar y no ir a lo meramente personal.
Estimado Alejandro, por
Estimado Alejandro, por favor si quieres participar, aporta seriedad.
Son precisamente opinantes desnutridos de información y obesos de politiquería, quienes en parte tienen a nuestra educación en el nivel paupérrimo que se encuentra.
El sitio www.mecesup.cl que
El sitio www.mecesup.cl que corresponde a un Programa del Ministerio de Educaciòn refuta este artìculo porque no se puede aplicar en educaciòn la del cojo que le echa la culpa al empedrado, la enseñanza no mejorarà mientras se aplique el capitalismo salvaje como dijo el Papa Juan Pablo II