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La basura invade Coquimbo

categorias: Local - Sociedad - Columna

2007-01-18 15:30:00

En el puerto es cada vez más frecuente la basura repartida en la calle y la contaminación de las playas.

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Escrito por Corresponsales El Observatodo

Se ha hecho una costumbre, que al recorrer la ciudad, me encuentre habitualmente con estos pequeños vertederos de basura en cada esquina, en cada calle, en cada plaza o espacio destinado alguna vez a área verde. Y el problema es que, en vez de disminuir en cantidad, afloran cada vez más, en diferentes puntos de nuestra ciudad, olvidándonos en primer lugar del RESPETO hacia el espacio público y a sus HABITANTES. Esta condición genera una reacción en cadena, donde cada habitante, irresponsable e inculto, se suma a la iniciativa de algún otro necio (a quien se le ocurrió) ir a dejar sus desperdicios a LA ESQUINA. Debo hacer un esfuerzo para intentar comprender tal aberración y el motivo que los lleva a realizar semejante estupidez. Como especie, consumidores y devastadores, generamos una enorme cantidad de desperdicios al día. Solo lo notamos en alguna huelga de los basureros de turno, donde nos enterramos en porquerías y desperdicios, descubriendo así su importante labor.

La basura es entonces un gran estorbo, no se puede apilar en nuestros hogares sin que se genere algún trastorno como: malos olores, moscas, ratones y enfermedades. El problema radica en que las personas no saben hacerse cargo de sus desperdicios, no son capaces de asumir la cantidad de basura que generan, y para quitarlos de su vista los dejan a una cuadra de su casa, fuera de su alcance, pero en consecuencia, a la vista de otros,frente a la casa de otro, en la esquina de otro…amén de lo que sigue…una jauría de perros buscando alimentos, y esparciendo la basura a ver si consiguen algo que comer… (Si no es culpa del perro, a el no le han enseñado a no romper las bolsas de basura, ni a aguantar el apetito ante algún trozo de pan al interior de ellas).

Seguramente UD señora, a la cual divisé dejando bolsas de basura en la esquina de las calles G. Edwards con Dr. Marín, le deben molestar dejarlas fuera de su casa y que ésta parezca un basural, o tal vez tenga alguna excusa como decir que así ayuda a los basureros a recoger todo en un mismo lugar. La verdad es que no podemos dejar de producir basura, pero si podemos aprender a hacernos cargo de ella. Si queremos una ciudad turística, con proyección internacional, debemos empezar a generar cambios radicales. Se imagina a usted lo que dirán los turistas al ver la ciudad hecha un basural? No creo que recomienden visitarla a algún familiar o amigo.

Lo mismo sucede con NUESTRAS PLAYAS, que al parecer se han convertido en el punto crítico de esta epidemia social. Debo decir que en este punto, tanto los habitantes de la ciudad como los turistas, se olvidan del placer que les produjo el helado, la bebida o la sandía que consumieron junto a su familia, después de un entretenido día de playa, donde disfrutaron del mar y estar tendidos en la arena. La amnesia de lo que llevaron a la playa surge de manera instantánea, y dejan sembrados un montón de bolsas, papeles y envases descartables, cáscaras de sandías y melones, que lloran su abandono. Será que son tan distraídos, o que la felicidad del día les hizo olvidar en el momento en que guardaban el quitasol y vestían a su pequeño hijo, que lo que comieron venía en un ENVASE?,y con ello la responsabilidad que tenían con la cantidad de basura que habían traído de sus casas?. Vuelve a ser un problema de Respeto con la playa y con los próximos usuarios que vendrán mañana a disfrutar del mar, y que deberán “correrse más allá” para no poner la toalla sobre la basura.

Debemos, de manera urgente, tomar conciencia de esta epidemia, y comenzar a hacernos cargo de los desperdicios que producimos, en el caso de no ensuciar plazas ni espacios públicos, o en el caso de devolvernos desde la playa con lo mismo que llevamos para nuestro deleite , antes que no hayan más turistas y todos se hayan corrido “MÁS ALLÁ”.

¿Que se Puede hacer?

Si bien existen distintas posturas con respecto al tratamiento de los residuos orgánicos e inorgánicos, programas pilotos de reciclaje y manejo de renovación de recursos, creo que en un principio, el tema pasa más por tomar conciencia, culturizar y educar a las personas, hacerlas responsables, mas que por imitar algún modelo extranjero que requiera de una gran reforma millonaria. ¿Cómo empezar entonces?.

El primer lugar donde comenzar es, en efecto, el más difícil de todos: Echar la basura donde corresponde, es decir, en el basurero. Ya sea estemos en la calle, en la playa o en la vivienda, es ahí donde deben llegar los residuos. “¿Y si no tengo un basurero a la mano?”, preguntará alguien. Pues bien, guárdelo en su cartera, en una bolsa, llévelo en la mano. Nadie puede decir que un papel de helado, una servilleta o un envoltorio de caramelo ocupan gran espacio, o pesan demasiado para no cargarlos al papelero más cercano. Al caminar por la calle, son estas pequeñas “basuritas”, que sumadas, lo ensucian todo.

Ahora bien, si va a la playa, lleve consigo una bolsa destinada a echar desperdicios. Todo lo que consuma, y no se trague, deposítelo en ese receptáculo. Una vez finalizado el día recreativo, lleve todo de vuelta al bolso de playa: paletas, toallas, bloqueador solar, pelotas inflables y la bolsita de basura. No olvide esta premisa: Devolverse a la casa con las mismas cosas que llevó. Una vez en su casa, las deposita en el basurero.

De nada servirán todos estos esfuerzos, si una vez con la basura en la casa, la dejamos en la esquina, o en la calle, a merced de los canes. La responsabilidad que le amerita es resguardarla.” ¿Cómo hago eso?” dirá usted. Dejando SU BASURA en SU CASA. Déjela en su antejardín o colgada en la reja. “Pero es que se ve feo!!!” . Si, se ve feo, pero se ve más feo desparramada en la calle. Ahora puede optar por echarla en una tarro, con tapa, de manera de que no se caiga. También es válido instalar un canastillo de depósito, de modo que quede a una altura donde no sea blanco de ataques.

Recuerdo, cuando niño, que el tarro basurero era indispensable, y efectivamente, se sacaba la basura en tarros y cajones con tapa, para que el basurero las echara al camión. La modernidad trajo consigo un nuevo producto: LA BOLSA PLÁSTICA, a la cual se le entrego demasiadas atribuciones. En un principio la calidad de este producto era innegable, bolsas gruesas que resistían, aunque siempre protegida por el obsoleto tarro. Una vez pasada la vida útil del contenedor de lata, producto de los años, se le entrego toda la responsabilidad a la bolsa. Con su fama, vino también una gran demanda, la cual la hizo cada vez más y más delgada, haciéndola tal inútil como la conocemos hoy, rompible incluso con la mirada. Quizás es hora de recuperar algún viejo hábito, como el viejo basurero de lata.

Escrito por: Mauricio Muñoz, Colaborador de El Observatodo.

1 Comentario

Javier Villalobos:

Publicado en: Jueves 18 de Enero 2007 03:00:57 PM

Excelente observación Mauricio!. Te aporto con lo que yo he observado y reflexionado:

He notado que hay ciertas actitudes de la sociedad que no tienen mayor explicación en su origen que no sea el "si el vecino lo hace, yo también". Y esto se aplica tanto en las "malas" acciones como en la omisión de las "buenas" acciones. El ejemplo práctico más cercano es lo que mencionas sobre la señora que deja la basura en la esquina que no es su casa. Para ella, a priori el cuestionarse si hace "mal" o "bien" en dejar la basura en la esquina no existe, sin embargo, cuando uno le cuestiona sobre el por qué de su accionar, ella notará que es un mal, y ante ello buscará una excusa que la justifique y una de esas justificaciones puede ser la que diste: "Para que los que recojen la basura lo hagan desde un sólo lugar", pero no significa que esta excusa sea la principal razón de su accionar. En este caso, creo que la principal razón es que ella ve que la basura se deja ahí, y se refugia en el colectivo de que, dado que todos lo hacen, está bien. Seguramente, el primero que dejó basura ahí fue el dueño de la casa, y dejó mucha basura un día.

Pasa también, en forma contraria, cuando uno establece una metodología para reclicar. Al principio, y esto es interesante, parece una actitud "tonta", pues estamos acostumbrados a no hacerlo, y hacer un cambio hacia el bien, es como aquellas actitudes de colegio cuando alguien quería hacer cosas buenas y los demás lo tildaban de "santo", "niñito bueno", "es niñita", etc. Así que de buenas a primera, no es llegar y vamos que todo reciclarán. Sin embargo, habrán unos pocos, con experiencias anteriores, que lo harán. Así pues, los demás por "copia" harán lo mismo, pero no por la razón de que ayuda al planeta, sino que por que otros también lo hacen.

Así pues, de momento, yo detecto dos tipos de comportamientos sociales para estos casos, uno es el conciente (aquel que se hace con plena conciencia de lo que significa) y otro colectivo (aquel que se hace de mono).

Es interesante que seas arquitecto, pues, para el primer grupo de "concientes" no hay mucho que trabajar para que actúen, sin embargo, para el segundo grupo es más complicado y una solución es generar espacios especiales que gatillen un comportamiento inconciente y colectivo, es decir, para el caso de la basura en algunas ciudades se colocan compartimientos para la basura, llamativos y a la vista, no tan "indeseables". En las playas, por ejemplo, podrían habilitarse lugares para comer, por ejemplo, sectores donde hayan mesas en la misma arena (para invitarlos a comer directamente) y otros espacios para que la gente se tire en la arena a comer, pero además tener distinguido los depósitos de basura, y hasta se podrían entregar "bolsitas" a las personas que para que dejen su basura ahí y la tiren toda de una a algún depósito.

Y bueno, las ideas pueden seguir, pero queda un factor importante que resolver, el costo. Tal vez, si la basura nos diera alguna "ayuda" para reducir el costo, podría ser factible realizarlo. Yo creo que se puede.

Un abrazo estimado!

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