Crisis de la política democrática
El descontento social, el Transantiago, la falta de trabajo y la delincuencia, nos hace reflexionar lo siguiente: ¿Estaremos a las puertas de una crisis del sistema político democrático?
Aristóteles sostenía que una sociedad está hecha de ciudadanos, y ciudadano es aquel capaz de gobernar y ser gobernado. Esta frase corresponde a la definición de democracia… pero, eso sí, la democracia entendida por los griegos. Esa democracia que buscaba el bien común de sus pares. Pero en la actualidad, la definición y lo que entendemos por democracia dista mucho de lo que pudo haber entendido Aristóteles en su tiempo.
Al hablar de democracia, esta se entiende como una doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno, o también el predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado, en la que la sociedad civil juega un papel fundamental en el desarrollo de ésta, ya que corresponde al conjunto de actos y actitudes destinadas a influir de manera más o menos directa sobre las decisiones de los detentadores del poder en el sistema político.
Pero ¿qué ocurre cuando algunos autores y estudiosos del tema hablan de una crisis en el sistema político democrático? Primero que todo no debemos ser tan drástico y entender la palabra “crisis” como el fin del sistema caracterizado como justo y participativo, en el que de 135 países del mundo, 90 poseen un régimen democrático.
“Crisis” se debe entender como un cambio y no una caída. Tal como lo señala Cornelius Castoriadis Castoriadis, en "La Democracia Como Procedimiento" al discutir de democracia significa discutir sobre política, la cual “es la resultante de una creación histórico-social rara y frágil”.
Ahora bien, la política debemos entenderla desde el punto de vista moderno, en decir, y como lo explica Maquiavelo, debemos relacionarla con el poder, con las instancias instituidas que pueden emitir mandatos con autoridad por parte de representantes elegidos por los ciudadanos, entendiéndose a esto el Poder de Gobierno y Poder Judicial.
Castoriadis es asertivo al decir que toda sociedad necesita de instituciones que las dirija, órganos que a través del poder que les confieren los ciudadanos pueden tomar las decisiones para el bien común. Esta organización del poder por medio de representantes crea las sociedades de Estados. “El Estado en una creación histórica fechable y localizable: Mesopotamia, Este y Sudeste Asiático (…) Una sociedad sin Estado es posible, concebible, augurable. Pero una sociedad sin instituciones explícitas de poder es absurdo, en el que cayeron Marx y los anarquistas”.
Sin embargo, debemos entender a la sociedad y al Estado como organismos vivos, que de una u otra manera deben adaptarse a las necesidades de los individuos. Zygmunt Bauman, en La Modernidad Líquida, explica que los líquidos se diferencian de los sólidos por una arista en común: el tiempo. El autor argumenta que los sólidos no pueden moldearse con el tiempo y van perdiendo fuerza hasta disminuir su influencia; a diferencia, “los fluidos no conservan una forma durante mucho tiempo y están constantemente dispuestos (o proclives) a cambiarla” , situación que debiera caracterizar a la política democrática. Ahora bien, el hecho de que el individuo forma parte de la sociedad, y la sociedad está dentro del ámbito político, podemos decir que la sociedad es un pilar fundamental en el desarrollo de la democracia y merece la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones… esto funcionaría en teoría, y todos sabemos que no es así. Slavoj Zizek, en "Bienvenidos al Desierto de lo Real", tiene la razón al decir que “este caso extremo de participación es una apropiada metáfora de la participación de los individuos en nuestro proceso político postmoderno (…)”.
Volviendo a Castoriadis, plantea que nosotros, los ciudadanos, debemos entender la política como una tarea que afecta a cada uno de los miembros de una colectividad, presuponiendo la igualdad de todos; además, esta tarea supone una transformación de las instituciones en el sentido de democracia, definiendo a la política como “la actividad explícita y lúcida que concierne a la instauración de las instituciones deseables y a la democracia como el régimen de autoinstitución explícita y lúcida de instituciones sociales que dependen de una actividad colectiva” .
Una actividad colectiva dentro de un régimen democrático también supone la participación de los miembros en la elaboración de las leyes de las instituciones y asegura la libertad de cada individuo. Este el objetivo de la política.
La autonomía de los individuos no puede ser concebida fuera de la libertad de la colectividad. Ante esto surge la pregunta ¿cómo es posible que esto ocurra si se está obligatoriamente bajo una ley social? Se dice que los miembros de una sociedad forman parte de las decisiones de los gobernantes, a través de la creación de leyes que convengan a todas las partes, pero hemos visto, en el caso de Chile, cómo el Gobierno ha elaborado y desarrollado “políticas públicas” que han perjudicado a los ciudadanos de la Región Metropolitana: me refiero al plan de transporte Transantiago.
Este hecho ha significado las críticas de los miembros que conforman el Estado principalmente por los perjuicios que ha provocado en la población. Este hecho va en contra de lo que hemos planteado anteriormente. Con esta implementación en el transporte público no se buscó el bien común (errores de implementación, asesoría de tecnócratas, no lo sabemos); tampoco se consultó a los habitantes del la Región Metropolitana si estaban de acuerdo con el cambio en el transporte público; y las pocas manifestaciones fueron sofocadas con la acción de la fuerza pública de Carabineros. Lamentablemente este hecho contradice lo planteado por Castoriadis, quien explica que “la democracia es el régimen en el que la esfera pública se hace verdadera y efectivamente pública, pertenece a todos, está efectivamente abierta a la participación de todos” . Pero el autor explica que un régimen democrático solamente son relevantes los procedimientos para la toma de decisiones, siendo estos procedimientos o formas lo que caracteriza un régimen democrático.
La democracia debe ser concebida en la actualidad desde el punto de vista de la deliberación, llamándola democracia deliberativa, ya que la “crisis” da paso a buscar una formulación que infunda al proyecto democrático energías suficientes para imponerse a las amenazas en ciernes que se tejen en torno a ella.
Ahora bien, volviendo al tema de la “crisis” y cómo enfrentarla, la importancia radica en el consenso, confinando a la democracia a un tratamiento institucional, ya que este concepto se erige con cierto autoritarismo agotando toda posibilidad de perfectibilidad de la democracia. Para evitar una “crisis”- que por cierto, en cualquier momento puede suceder este episodio- debe existir un consenso entre los ciudadanos y el Gobierno, y, de esta forma, se obtiene la participación ciudadana en las decisiones del Estado. Jacques Ranciere explica esta afirmación al decir que “los individuos y los grupos se ponen de acuerdo sobre las formas jurídico políticas aptas para asegurar la coexistencia de todos y la participación óptima de cada uno en los bienes de la colectividad” .
Ante todo lo expuesto anteriormente, podríamos decir que la democracia atraviesa por una crisis, autores como Castoriadis y Zizek nos han dado las pautas para comprender la esencia de la democracia, esa democracia que busca el bien de todos y la participación de todos. “La democracia como régimen es, por tanto, al mismo tiempo, el régimen que intenta realizar, tanto como resulta posible, la autonomía individual y colectiva, y el bien común tal como es concebido por las colectividades consideradas” sin embargo hemos observado en la vida diaria que las decisiones son ejecutadas por quienes han sido elegido por nosotros, los votantes, pero podríamos estar frente a una democracia “a medias”, ya que el grueso de la sociedad considera que las importantes decisiones que regulan nuestra libertad pública son elaboradas por representantes del pueblo, elegidos “democráticamente” para guiar nuestras vidas y buscar lo mejor para los ciudadanos… eso por lo menos es lo que nos hacen pensar.
Al hablar de democracia, esta se entiende como una doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno, o también el predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado, en la que la sociedad civil juega un papel fundamental en el desarrollo de ésta, ya que corresponde al conjunto de actos y actitudes destinadas a influir de manera más o menos directa sobre las decisiones de los detentadores del poder en el sistema político.
Pero ¿qué ocurre cuando algunos autores y estudiosos del tema hablan de una crisis en el sistema político democrático? Primero que todo no debemos ser tan drástico y entender la palabra “crisis” como el fin del sistema caracterizado como justo y participativo, en el que de 135 países del mundo, 90 poseen un régimen democrático.
“Crisis” se debe entender como un cambio y no una caída. Tal como lo señala Cornelius Castoriadis Castoriadis, en "La Democracia Como Procedimiento" al discutir de democracia significa discutir sobre política, la cual “es la resultante de una creación histórico-social rara y frágil”.
Ahora bien, la política debemos entenderla desde el punto de vista moderno, en decir, y como lo explica Maquiavelo, debemos relacionarla con el poder, con las instancias instituidas que pueden emitir mandatos con autoridad por parte de representantes elegidos por los ciudadanos, entendiéndose a esto el Poder de Gobierno y Poder Judicial.
Castoriadis es asertivo al decir que toda sociedad necesita de instituciones que las dirija, órganos que a través del poder que les confieren los ciudadanos pueden tomar las decisiones para el bien común. Esta organización del poder por medio de representantes crea las sociedades de Estados. “El Estado en una creación histórica fechable y localizable: Mesopotamia, Este y Sudeste Asiático (…) Una sociedad sin Estado es posible, concebible, augurable. Pero una sociedad sin instituciones explícitas de poder es absurdo, en el que cayeron Marx y los anarquistas”.
Sin embargo, debemos entender a la sociedad y al Estado como organismos vivos, que de una u otra manera deben adaptarse a las necesidades de los individuos. Zygmunt Bauman, en La Modernidad Líquida, explica que los líquidos se diferencian de los sólidos por una arista en común: el tiempo. El autor argumenta que los sólidos no pueden moldearse con el tiempo y van perdiendo fuerza hasta disminuir su influencia; a diferencia, “los fluidos no conservan una forma durante mucho tiempo y están constantemente dispuestos (o proclives) a cambiarla” , situación que debiera caracterizar a la política democrática. Ahora bien, el hecho de que el individuo forma parte de la sociedad, y la sociedad está dentro del ámbito político, podemos decir que la sociedad es un pilar fundamental en el desarrollo de la democracia y merece la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones… esto funcionaría en teoría, y todos sabemos que no es así. Slavoj Zizek, en "Bienvenidos al Desierto de lo Real", tiene la razón al decir que “este caso extremo de participación es una apropiada metáfora de la participación de los individuos en nuestro proceso político postmoderno (…)”.
Volviendo a Castoriadis, plantea que nosotros, los ciudadanos, debemos entender la política como una tarea que afecta a cada uno de los miembros de una colectividad, presuponiendo la igualdad de todos; además, esta tarea supone una transformación de las instituciones en el sentido de democracia, definiendo a la política como “la actividad explícita y lúcida que concierne a la instauración de las instituciones deseables y a la democracia como el régimen de autoinstitución explícita y lúcida de instituciones sociales que dependen de una actividad colectiva” .
Una actividad colectiva dentro de un régimen democrático también supone la participación de los miembros en la elaboración de las leyes de las instituciones y asegura la libertad de cada individuo. Este el objetivo de la política.
La autonomía de los individuos no puede ser concebida fuera de la libertad de la colectividad. Ante esto surge la pregunta ¿cómo es posible que esto ocurra si se está obligatoriamente bajo una ley social? Se dice que los miembros de una sociedad forman parte de las decisiones de los gobernantes, a través de la creación de leyes que convengan a todas las partes, pero hemos visto, en el caso de Chile, cómo el Gobierno ha elaborado y desarrollado “políticas públicas” que han perjudicado a los ciudadanos de la Región Metropolitana: me refiero al plan de transporte Transantiago.
Este hecho ha significado las críticas de los miembros que conforman el Estado principalmente por los perjuicios que ha provocado en la población. Este hecho va en contra de lo que hemos planteado anteriormente. Con esta implementación en el transporte público no se buscó el bien común (errores de implementación, asesoría de tecnócratas, no lo sabemos); tampoco se consultó a los habitantes del la Región Metropolitana si estaban de acuerdo con el cambio en el transporte público; y las pocas manifestaciones fueron sofocadas con la acción de la fuerza pública de Carabineros. Lamentablemente este hecho contradice lo planteado por Castoriadis, quien explica que “la democracia es el régimen en el que la esfera pública se hace verdadera y efectivamente pública, pertenece a todos, está efectivamente abierta a la participación de todos” . Pero el autor explica que un régimen democrático solamente son relevantes los procedimientos para la toma de decisiones, siendo estos procedimientos o formas lo que caracteriza un régimen democrático.
La democracia debe ser concebida en la actualidad desde el punto de vista de la deliberación, llamándola democracia deliberativa, ya que la “crisis” da paso a buscar una formulación que infunda al proyecto democrático energías suficientes para imponerse a las amenazas en ciernes que se tejen en torno a ella.
Ahora bien, volviendo al tema de la “crisis” y cómo enfrentarla, la importancia radica en el consenso, confinando a la democracia a un tratamiento institucional, ya que este concepto se erige con cierto autoritarismo agotando toda posibilidad de perfectibilidad de la democracia. Para evitar una “crisis”- que por cierto, en cualquier momento puede suceder este episodio- debe existir un consenso entre los ciudadanos y el Gobierno, y, de esta forma, se obtiene la participación ciudadana en las decisiones del Estado. Jacques Ranciere explica esta afirmación al decir que “los individuos y los grupos se ponen de acuerdo sobre las formas jurídico políticas aptas para asegurar la coexistencia de todos y la participación óptima de cada uno en los bienes de la colectividad” .
Ante todo lo expuesto anteriormente, podríamos decir que la democracia atraviesa por una crisis, autores como Castoriadis y Zizek nos han dado las pautas para comprender la esencia de la democracia, esa democracia que busca el bien de todos y la participación de todos. “La democracia como régimen es, por tanto, al mismo tiempo, el régimen que intenta realizar, tanto como resulta posible, la autonomía individual y colectiva, y el bien común tal como es concebido por las colectividades consideradas” sin embargo hemos observado en la vida diaria que las decisiones son ejecutadas por quienes han sido elegido por nosotros, los votantes, pero podríamos estar frente a una democracia “a medias”, ya que el grueso de la sociedad considera que las importantes decisiones que regulan nuestra libertad pública son elaboradas por representantes del pueblo, elegidos “democráticamente” para guiar nuestras vidas y buscar lo mejor para los ciudadanos… eso por lo menos es lo que nos hacen pensar.
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La democracia no puede estar
La democracia no puede estar en crisis, ni mucho menos podemos despcionarnos de ella. Eso seria el fin de los que entendemos como derechos humanos, podemos darnos el gusto de "pelar" nuestros sistemas de gobierno, pero no podemos poner en duda a la democracia, que es la única forma de asercarnos a la igualdad, equidad, justicia.
Debemos tener cuidado al hacer sentir a nuestro pares que la democracia no funciona, ya que se lo pueden creer.
La democracia jamás a sido
La democracia jamás a sido un sistema de gobierno participativo, en Chile en el mundo e incluso los griegos tenían una democracia "representativa"(lean a Robert A. Dahl). La utilización de la frase ?el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo? es a esta altura un simple slogan planfetero, un lugar común y condimento perfecto de doctrinas partidistas.
Otra variable importante a analizar es que quienes proclaman y vociferan con la idílica ?democracia participativa?: consideran qué pasa con quien no quiere participar de este autogobierno, pues bueno queda nuevamente excluido, por lo tanto continuaran siendo escuchados quien participan y quiénes son: los grupos de presión.
La participación se aleja más del ciudadano común, cuando no se le reconoce como tal; me refiero al hecho que hoy los organismos públicos y las instituciones educacionales consideran sólo ?clientes?, por lo tanto el chileno tranza no analiza, no debate, no profundiza en los problemas estructurales. Un tejido social y político que perdió importancia con la llegada de una ?democracia tutelada? ?eso es irredarguible-, pero ante morir y que te maten, creo que gran parte de los chilenos ?al parecer- prefiere que le roben.
Finalmente, creo que lo que está en decadencia en la democracia representativa son los actores políticos, el poder corrompe, sólo espero no lleguemos a situaciones como el PRI en México que se robo hasta el agua de los flores.
Atte. Lorena Bugueño.
Jajajajaja
Jajajajaja
Muy buena eeee
¿Cuando en Chile ha habido una real y verdadera Democracia?, mmmmmmmmmmm, creo que es nuestra interrogante clave que cada uno como parte y ciudadano de este Paìs debemos hacernos.
Lo estoy diciendo ya que queramos o no reconocerlo, todavia hoy en nuestros dìas estamos apoyandonos en la Constitución Polìtica de Pinochet, del año 80, un distador para muchos y un angel para otros. Pero ¿alguien, alguna persona o tal vez alguna tendencia ha sido capaz de cambiar una cosa tan básica y elemental como ésta?, ahí entra, incluye también el famoso sistema de Mecado de ofertas y demandas.
Una real Democracia creo yo que es aquella que en primera instancia que le de mayor participación a cada una de las personas con su tendencia o sin ella; una igualdad más propia, es decir, mayores garantias pero tampoco me refiero a lo total ya que por ejemplo un Medico que ha estudiado más de 05 años en una Universidad con amanecidas en muchas oportunidades seria una locura de que tenga las mismas instancias que una persona que nisiquiera ha luchado por obtener su cuarto año medio.
Me quedaria con esa introducción democratica que tuvieron un grupo en el año 88, que lograron la libertad de expresión; entre otras tantas cositas, me refiero a la Concertación pero lamentandolo, viendo la gran realidad que vivimos hoy en dìa, me estoy quedando con esa fuerza, entusiasmo de vivir, de no dejar limitar los tratados con su misma oposición como es en este instante La Alianza, me refiero a ello a la dericurez de la DC que esta efectuando hoy en dìa versus a la politica de Lavin con la famosa combinación de Alianza con Bachelet.
Creo que este tipo de combinaciones es una de las mejores metodologìas que tenemos completamente a mano para comenzar a soñar, a ilusionarnos con una real y verdadera Democracia algún dìa.
Trabajar unidos y con los mejores es el principio que hay que posicionar para elevar eficientemente a los mismos objetivos de la comunidad o opinión pública, ahora que aquellos principios del 88 ya murieron, ya no existen y no veo una vuelta atras.
No lo podría haber dicho
No lo podría haber dicho mejor, Javier.
Lo que está en crisis para mí, son los políticos, que han caído en el descrédito total, gracias a sus errores, metidas de pata, falsas promesas, abusos de poder, aprovechamientos del Estado, etc., de ambos lados, no se crean...
Es cierto lo que dice Javier, históricamente nos han convencido, que los que detentan el poder económico, desean luchar por nosotros. Nada más alejado de la realidad, "lucran" con nosotros, sería mas real. Hablan de "vocación de servicio público", pero en realidad es la "opción de asaltar el erario público", jajajaja, son unos cara dura...
Voto nulo de castigo, es lo que merecen, por pavos.
Pablo, bromas aparte, excelente tu artículo.
No creo que la "Democracia"
No creo que la "Democracia" esté en crisis, pues, de acuerdo a las definiciones planteadas, no ha habido democracia. Pero si la situación se asemeja a una crisis, creo que lo que está en crisis es la educación histórica de los chilenos. No me refiero a eso de la calidad de la educación, el lucro, esas cosas, no. Me refiero a que, desde la independencia, se ha "manejado" el impulso social de los chilenos como trampolín para tener poder sobre ellos. O'higgins pudo hacer su "Armada Libertadora" gracias a los impuestos que les cobró a los chilenos, pero detrás de O'higgins estaba San Martín y otros personajes. Los chilenos fueron a la Guerra del Pacífico porque a los ingleses les interesaba que ganaran esa guerra. Balmaceda vivió la guerra civil, porque habían chilenos "con poder" comprados por los ingleses. Entonces, históricamente no ha podido haber democracia, porque quienes han llegado al poder (su mayoría) no han podido safarse de la presión que otros ejercen, precisamente, para que las personas no "participen" del gobierno.
Hoy la economía de "libre mercado" es una "estafa piramidal", donde unos pocos viven de muchos. Existe esa efímero concepto de que los monopolios no debieran existir, pero existen, no parten como monopolios pero se construyen (legalmente llegan a poseer muchas razones sociales). Y se vende la idea a las personas de lo que necesitan para vivir y ser felices, y no es más que "el cebo" para alimentar la pirámide. Y si esas personas llegaran a "pensar" y "participar" del destino de cada uno como colectividad, muchos problemas se solucionarían, sin embargo, ya han sido educadas para no hacerlo. Un ejemplo de esta "educación adoctrinada", es la autopista, pues es una "arteria" dentro de una ciudad para mejorar el traslado de un lugar a otro, hecha para ciertos rangos de velocidad, ¿pero que ha sucedido?, dichos rangos son sobrepasados, porque el chileno ha sido "educado" para que pueda dar más, que pueda rendir más, que pueda trabajar más, que pueda comprar más, o sea, que no tiene límites, no se va a morir si en vez de a 100 KM/h anda a 120 Km/h.
La sociedad (es decir, la mayoría de los chilenos) no está lista para participar. Porque aborrece la participación. Le da lata participar, NO TIENE TIEMPO para participar, tiene que esforzarse 9 horas al día para recibir un sueldo que no le alcanza (tiene que pagarle a los monopolios de la luz, del agua, del gas y de las multitiendas). Y a los monopolios no les conviene que las personas sean "participativas", porque cuando lo hagan, podrían encontrar alternativas y legislar en contra del cómo ellos ganan dinero. Se van a oponer. En este tiempo, la democracia no existe y no están dadas las condiciones para exista, porque en este tiempo sobrevive el que tiene más plata (¿dinerocracia?). Esa sí que está en crisis, porque las personas ya no están aguantando.