El sentido de catástrofe de los chilenos

El sentido de catástrofe de los chilenos

20 Abril 2020

¿Cómo los chilenos a través de la historia han forjado el sentir resiliente después de una catástrofe?

Francisco Aspe Bou >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano

Nuestra historia ha sido siempre golpeada por episodios catastróficos de origen natural y otros de origen biológico, como grandes enfermedades o pandemias. Y esto, de una u otra forma, ha moldeado el sentir y carácter de los chilenos ante estas situaciones, donde, las consecuencias constantemente son pérdidas humanas y materiales que pueden originar efectos traumáticos ante estas situaciones. 

Ante esto, debemos saber, que nuestro país desde que es una nación independiente ha sido azotado por más de 200 terremotos, y solamente 18 de ellos han sido considerados de alta destrucción (Centro Sismológico Nacional). Esto obviamente, sin contar los registros de la época colonial. Sin embargo, durante el año 2016 la comisión CREDEN  ( Comisión Nacional Para la Resiliencia Frente a Desastres de Origen Natural) emitió un informe oficial, donde toma en cuenta los datos aportado por “The International Emergency Disaster Database”, exponiendo que, desde 1810 a la fecha: “Chile ha sido afectado por al menos 19 inundaciones, diez incendios mayores, nueve explosiones volcánicas, cuatro remociones de tierra y dos sequías” (Centre for Research on the Epidemiology of Disasters) (CRED, 2009). No obstante, cabe mencionar a la vez, los diferentes desastres epidemiológicos que ha sufrido nuestro país en siglos y décadas pasadas, como lo han sido la viruela, el cólera, la influenza, la tuberculosis y actualmente el Covid-19. 

Por estas razones, cabe preguntar ¿Cómo los chilenos a través de la historia han forjado el sentir resiliente después de una catástrofe? Unos de los primeros historiadores en investigar y escribir sobre el carácter que curte al chileno en las catástrofes, ha sido Rolando Mellafe en su artículo “El acontecer infausto en el carácter chileno: una proposición de la historia de las mentalidades”. Puesto que, Mellafe señala, que nuestro carácter nacional se ha curtido y caracterizado debido a las diversas tragedias y dolores que ha sufrido la ciudadanía por enfermedades, terremotos, situaciones políticas etc. Lo que ha acuñado nuestro comportamiento ante estas tragedias sean tan normales y de rápido levantar, por muy encima de otros países. Por otra parte, el concepto de resiliencia ha sido últimamente muy utilizado para explicar este fenómeno del carácter chileno ante estas coyunturas. De acorde a eso, la comisión “Creden” define el concepto de resiliencia entendida como: “las capacidades de un sistema, persona, comunidad o país, expuestos a una amenaza de origen natural para anticiparse, resistir, absorber, adaptarse y recuperarse de sus efectos de manera oportuna y eficaz, para lograr la preservación, restauración y mejoramiento de sus estructuras, funciones básicas e identidad (CREDEN, 2016). 

Mientras tanto, si nos vamos al concepto psicológico, podemos encontrar la definición de los investigadores Kaplan (1999) y Bernard (1999), quienes entienden la Resiliencia como: “(…) un proceso dinámico donde las influencias del ambiente y del individuo interactúan en una relación recíproca que le permite a la persona adaptarse a pesar de la adversidad. Aun cuando, este concepto no existía para las ciencias sociales, muchos viajeros e intelectuales que llegaban a Chile durante los siglos XIX y XX se realizaron la misma interrogante, o se sorprendieron al ver las magnitudes de los desastres.

Un ejemplo de aquello, fue Charles Darwin quien presenció y observo durante su estadía en el país, las consecuencias del terremoto que azotó y despobló la ciudad de Concepción en 1835, señalando que, “esta situación de inestabilidad debería ser suficiente para destruir la prosperidad del país”. Por otro lado, el filósofo español José Ortega y Gasset en su visita a Chile a finales de 1928 expresa en un discurso contundente al congreso nacional, su admiración al pueblo chileno por su actitud ante las catástrofes sísmicas, evidenciando lo siguiente: “Tiene este Chile florido algo de Sísifo, ya que como él, parece condenado a que se le venga abajo cien veces, lo que, con su esfuerzo, cien veces se elevó”. Por su parte, Gabriela Mistral planteaba algo muy parecido a lo anterior, referido al terremoto de Chillán de 1939: “Hay en nuestra gente un estoicismo no helado sino ardiente, una decisión tal de poseer y de gozar su tierra, que la furia telúrica se la quita de las manos apenas un momento. Allá están ellos, mientras yo los cuento, con la tierra otra vez recobrada, planeando y haciendo. Se sabe que este fenómeno de vitalidad y ardor es propio de las regiones telúricas, y que son precisamente ellas las que menos quieren morir, porque el fuego las hace más alacritas, más heroicas”. 

Así como Gabriela Mistral y muchos más han planteado o señalado las características resilientes de un pueblo que cada vez le toca enfrentar lo adverso. Hoy estamos viviendo un momento crucial ante esta pandemia. Por consiguiente ¿Saldremos resilientes de esta nueva catástrofe epidemiológica? o seguiremos forjando el tan apreciado concepto de chilenos resilientes.