Mercado Municipal de Coquimbo, un Patrimonio incomprendido en tiempos de Pandemia.

Mercado Municipal de Coquimbo, un Patrimonio incomprendido en tiempos de Pandemia.

24 Mayo 2020

Muchos desconocen el inmenso valor patrimonial del Mercado Municipal de Coquimbo. ¿Sabías que en sus dependencias, se realizó la primera sesión municipal a cargo de su primer alcalde José Joaquín Edwards Ossandón?.  Hoy está en peligro.

Francisco Aspe Bou >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano

Hoy el mercado Municipal de Coquimbo se ha convertido en un tema de conversación recurrente por las calles céntricas de la ciudad porteña. Dado a la relevancia que ha causado el inminente cierre y desalojo que se aproxima para su demolición. Más aún, la disputa que han realizado algunas autoridades comunales en pro de defender a sus locatarios, su historia e identidad coquimbana.

Cabe recordar y tener claro que la fundación de la ciudad de Coquimbo se desarrolló durante la segunda mitad del siglo XIX, y el mercado municipal arraigó gran parte de aquella historia fundacional. Debido a que, en sus dependencias, se realizó la primera sesión municipal a cargo de su primer alcalde José Joaquín Edwards Ossandón. No obstante, ¿Por qué un simple mercado municipal arraiga tanta importancia?

Los mercados como construcciones arquitectónicas y culturales, han sido de gran vitalidad desde tiempos históricos. Eran sin lugar a duda, el centro de interacción de la vida social y económica de pequeñas y grandes localidades, donde las personas convivían e intercambiaban mensajes, opiniones, noticias y reflexionaban del acontecer cotidiano de su vida. A la vez, era el espacio donde convergían los diferentes productos locales y nacionales, especialmente, cuando eran mercados cercanos a los puertos de desembarco.  Por ende, el mercado municipal de Coquimbo, estimuló también el desarrollo de una rica y diversificada economía artesanal. Por consiguiente, los vendedores que llegaban traían consigo productos para vender a partir de una base diaria, mientras que otros vendían sus productos a minoristas que las acumulaban para revenderlas en pequeñas o grandes cantidades.

De tal forma, es razonable preguntarnos ¿Qué conexiones emocionales existen hoy entre los ciudadanos coquimbanos y el edificio patrimonial del mercado? Hay autores que plantean que los vínculos que se desarrollan entre ciudadanos y el patrimonio material son diversos, como, por ejemplo: propiedad, pertenencia o identidad, transmisión, selección y valorización. Esta diversidad de conjunciones nos da a entender la importancia de la emocionalidad que está inserta en los ciudadanos y especialmente en los locatarios del mercado. O, sea, sus historias de vida, sus relaciones e interacciones humanas, sus errores, aciertos, alegrías, tristezas, son claves en la existencia de este lugar. Pero, si no, se toman medidas mitigadoras, todo lo anterior quedara silenciado y pasara a ser parte de un anecdotario local. Puesto que, es de suma consideración generar sensibilidad, respeto y amor hacia nuestro patrimonio cultural.

Lamentablemente, hoy, el ciudadano común, mayormente, no conoce los bienes culturales y su importancia histórica como testimonio de la riqueza patrimonial y cultural que tiene su propia comunidad. Pero es aquí, donde los profesionales ligados a la academia y a los medios de comunicación tienen una labor importante en la transmisión de valores que inciten a la correcta conservación del patrimonio cultural material e inmaterial. En consecuencia, podríamos haber protegido tiempo atrás, un legado histórico de lo que es el mercado municipal de Coquimbo y su gente, y que ahora en tiempos de pandemia sigue totalmente olvidado e incomprendido.