Amsterdam: la eterna ciudad joven, un sinónimo de libertad

Amsterdam: la eterna ciudad joven, un sinónimo de libertad

25 Junio 2019

Prostitución y marihuana despenalizadas, autos eléctricos y ciclovías que conectan toda la ciudad, y como si esto no terminara por sorprender: no existen cárceles. 

Fer Zepeda Monroy >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano

Holanda se ha atrevido a decir “SÍ” a todas las demandas ciudadanas que creen apoyarán la evolución y el desarrollo de sus ciudades, y Amsterdam es la que lleva la vanguardia de estas decisiones.

“Una buena primera impresión sólo se puede dar una sola vez” y bajo este lema tomamos las maletas para embarcarnos en lo que sería la siguiente aventura, esa que nos llevaría hasta la ciudad del mítico barrio rojo (Rosse Buurt).

Arte en cada esquina

Bajamos del tren que nos llevaba desde Rotterdam hasta la capital de los Países Bajos, Amsterdam.  Y caminamos hasta el impresionante Backstage Hotel. Un hotel diseñado e implementado para músicos y amantes de la música, entrar a ese mundo que te asemeja lo más fehaciente de la vida de un artista de la talla de John Lennon o Slash, te deja completamente absorto, pues, al ingresar bar donde se realiza el check-in, te fijas que no es un bar tradicional, en primera instancia, tiene un piano habilitado como mesa de bar, el color negro predomina y una gran cantidad de licores decoraban las repisas del room, las paredes tenía escrito con letras blancas nombres de históricas e influyentes bandas de música y músicos como Led Zeppelin, Pink Floyd, Nirvana, Ozzy Osbourne  Elvis Presley, y entre esas legendarias figuras se encontraba el nombre del grupo de cumbia chileno Chico Trujillo. Una pincelada de casa me daba la bienvenida en aquel lejano país donde se encuentran los hombres más altos del mundo.

Entré a mi habitación y mi cama asemejaba ser una case de guitarra. Descaso de media hora para salir a conocer el Museo Rijksmuseum, la casa de Ana Frank o el museo de Van Gogh. En Amsterdam, es fácil recorrer la ciudad caminando o en bicicleta, ya que, está habilitada para hacerlo, y así se realizó, caminamos a hasta llegar a histórica casa de Ana Frank, reconocida en primera instancia por tener una kilométrica fila para entrar y por la gran cantidad de personas llorando que salían de ese sitio. Y es que, la historia de la joven conmociona a cualquiera, y estar en el lugar donde escribió su diario de vida, le da un valor agregado a ese “museo”.

A la vanguardia de lo “socialmente aceptado”

Aceptar lo que muchos países consideran al borde de lo pagano, es el estilo de Holanda, una forma de gobernanza que los ha llevado a ser líderes en vanguardia e innovación. El inicio del Rosse Bruut tiene su cuna a comienzos del siglo XX, cuando se regulariza la prostitución en el país y se habilita un sector para ejercer esta “profesión”, con el paso de los años los ventanales de luces rojas de los callejones del Rosse Bruut no sólo han sido vitrina de mujeres sino que también lo son de sexshop, bares y coffeshop. Lo que hace del Rosse Bruut o barrio rojo una parada obligatoria de la capital de Holanda, Amsterdam.

“Behind the opera is the red district” (“detrás de la opera está el barrio rojo”) indicó un holandés al que pregunté en la calle, y continúo indicando “follow the red light” (“sigue las luces rojas”), y así lo hice, pues los diferentes caminos que conectan hasta el barrio rojo está iluminado por luces rojas. Pisar el barrio rojo es conocer la prostitución, en su más elegante estilo, miras a tu alrededor y lo que ves no son prostitutas mal vestidas y con el maquillaje corrido. Por el contrario, son verdaderas muñecas, con piel de porcelana en corsetería de primer nivel posando en vitrinas como maniquíes sin espíritu, que al pasar tocan el vidrio con sus uñas para llamar tu atención y con una sonrisa te invitan a ingresar a un mundo en el cual cierran la cortina de su vitrina y nadie más que tú y ella saben que pasó ahí dentro.

Dicen que lo prohibido atrae, y bajo este lema es que la política holandesa sobre drogas, sostiene que al “despenalizarlo, las drogas duras como la heroína, que refuerza problemas de narcotráfico, adicción y muerte, entre otros, disminuyen considerablemente su grado de popularidad.” En esta línea, Holanda decidió despenalizar la marihuana y, al igual que la prostitución con el barrio rojo, habilitó ciertos lugares en los cuales se puede comprar, vender y consumir libremente: los Coffeshop.

Pese a que, podríamos pensar que dentro de los coffeshop está permitido absolutamente todo, la mayoría de ellos no permiten la venta de alcohol ni el consumo de tabaco, a su vez, el consumo y compra-venta de “drogas duras” tampoco está permitido en estos atípicos cafés, que no sólo ofrecen la marihuana en pipa sino que también en pasteles y té.

Una vida sin contaminación

La vida diurna y nocturna de Amsterdam no termina por sorprender, pues mientras buscábamos el barrio rojo, los coffeshop, y los bares de la ciudad me percaté que no habían autos, sino que en su mayoría, jóvenes y adultos, se movilizaban en bicicletas, y es que en esta capital existen, literalmente, más bicicletas que habitantes, por lo que, son más de 400 kilómetros de carriles de ciclovías que conectan a la ciudad.

El pedaleo en la capital se hace tan ágil gracias a sus calles planas que recorrerla de norte a sur, en auto demora 1 hora, mientras que en bicicleta sólo 30 minutos.

Sin embargo, los autos que existen en la ciudad son, en su mayoría eléctricos, pues según los planes del gobierno de los Países Bajos, para el 2030 todos los autos que circulen por las ciudades deberán estar libres de emisiones, iniciativa publicada en el 2017 y que dejó a sus ciudadanos más que felices.  

 Un mundo feliz, ¿es posible?

¿Parece utopía todo lo que estás leyendo sobre Amsterdam y los Países Bajos? Bueno, como si todo esto fuera poco, no existen cárceles. La falta de delincuentes en el país lo ha obligado a cerrar 19 cárceles en los últimos tres años.

Y los que en su momento eran recintos penitenciarios hoy son oficinas y centros para refugiados, otras, aún son cárceles pero rentadas para países como Bélgica y Noruega.

Holanda asume como parte de su cultura y política innumerables y controversiales decisiones que, han sido todo un éxito, ¿es acaso Holanda la excepción a la regla? No lo sabemos, pero lo que si podemos afirmar es que es sin duda un país al cual hay que visitar por lo menos una vez en la vida.

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