Fondos de Cultura: ¿Ser o no ser?

Fondos de Cultura: ¿Ser o no ser?

07 Septiembre 2020

Si va a concursar, hay que trabajar rápido, leer una y otra vez las bases, no solo antes de elaborar el proyecto, sino durante esa tarea y una vez más antes de enviarlo. 

Gabriel Canihuante >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano

Hace muy poco desde el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (MINCAP) se abrieron las postulaciones a los fondos para el financiamiento de proyectos en estos ámbitos.

A nivel nacional y por cierto en la Región de Coquimbo, miles de artistas y gestores culturales y cientos de organizaciones están trabajando arduamente para presentar sus ideas en las próximas semanas.

Desde diversos ángulos se ha criticado esta política del Estado que obliga a los trabajadores de la cultura a someterse a una serie de concursos en los cuales siempre, de modo abierto o velado, hay una sospecha sobre su transparencia. Hay quienes simplemente se niegan a participar porque, sostienen, que esto está todo arreglado y ganan los mismos de siempre.

A pesar de las dudas y desconfianzas, año tras año esta masa crítica de la cultura se activa o reactiva para poner a tono sus iniciativas. A veces en forma solitaria, otras en pequeños grupos. Se recuerdan proyectos fracasados en años anteriores, se echa a andar la imaginación con lluvias de ideas, se revisan los diversos fondos, sus líneas de postulación y, con especial detención, las bases de cada concurso. Sin duda: La temporada de caza de proyectos viables está abierta.

Una parte de estas ideas se transformará, financiamiento mediante, en un proyecto a realizar en 2021. Jóvenes, adultos y adultos mayores podrán realizar proyectos en la música; en lo audiovisual; en literatura; en rescate patrimonial; actividades masivas como ferias del libro, conciertos, exposiciones y un largo etcétera.

Otra parte quedará a la espera de nuevas oportunidades y/o fuentes de financiamiento. Y un porcentaje no menor de ellas, será desechado para siempre porque no tenía sentido o provecho social verificable y no pasaba de ser la muestra de sueños o gustos personales de cuestionable calidad, aunque suene duro decirlo.

En lo personal, en mi condición de periodista que investiga y escribe diversidad de textos, he presentado algunos proyectos y me ha ido bien el 30% de las veces. Mejor me ha ido cuando he sido parte de un equipo, es decir como invitado y no como ejecutor principal. Incluso, un par de veces, he sido jurado del FONDART regional, labor que es remunerada.

Por mi experiencia, creo que vale la pena participar, pero hay que entender que se hace porque es una posibilidad (incierta) de obtener recursos. Es una apuesta que se puede ganar o perder.

Y se puede perder porque hay proyectos mal elaborados, mal redactados, que no se ajustan a las bases. Recuerdo el caso de un artista que presentó dos proyectos a un concurso, en circunstancias que las bases explícitamente señalan que eso está fuera de lugar. Y también porque lo que a veces a uno le parece “extraordinariamente” interesante y valioso, a juicio de quienes deciden no lo es.

Si bien esta política pública es criticable porque los fondos siempre son pocos y no alcanzan para financiar muchos buenos proyectos o porque cada vez las bases son más complejas y los requisitos cada vez más exigentes (y a veces burocráticos), no se puede desconocer que muchas buenas ideas han sido posibles justamente por esta vía.

La pandemia del COVID-19 y sus efectos en el empleo, sin duda, hará que muchos más artistas y gestores culturales presenten sus proyectos y que dentro de algunos meses, cuando se conozcan los resultados, habrá más gente descontenta que satisfecha.  Es como cuando uno se presenta a un trabajo y hay una sola vacante… y nadie o casi nadie va a reconocer que el otro candidato tiene más méritos que uno. Y claro, es que el seleccionado no siempre los tiene.

Si va a concursar, hay que trabajar rápido, leer una y otra vez las bases, no solo antes de elaborar el proyecto, sino durante esa tarea y una vez más antes de enviarlo. Si tiene asesoría externa, bien, es parte del juego. Si trabajan en equipo, que así sea.  Vamos que se puede, el tiempo no para.