"La Serena, cuna del vino chileno y la unión bioceánica"

"La Serena, cuna del vino chileno y la unión bioceánica"

21 Septiembre 2020

Leyendo, soñando y escribiendo un pasado y un presente, miramos desde la antigua ciudad de La Serena, la desconocida cuna del vino chileno y del cono sur, un futuro mejor.

Cristobal Vergara C. >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano

La Serena tiene un pasado realmente fascinante, cuyos orígenes son almíbar puro y materia prima de calidad para construir mágicos relatos e imaginarios que encantarían a cualquiera que se dé el tiempo de viajar, descubrir, leer y transmitir las intenciones, las descripciones y los impactantes hechos, la mayoría desconocidos, que ocurrieron durante la conquista en la milenaria bahía coquimbana.

La fundación de La Serena nace como una necesidad estratégica y de suma urgencia para los españoles de conseguir un emplazamiento y puerto seguro de abastecimiento y conexión para el Reino de Chile con el Virreinato del Perú, que asegurase la subsistencia europea en el nuevo extremo al fin del mundo. 

Tras la fundación de Santiago de Chile por Pedro de Valdivia en el Valle del Mapocho, el verano de 1541, los fieros embates, la resistencia y la belicosidad de la etnia mapuche presagiaban las enormes dificultades que tendrían los españoles para sobreponerse a la continua y temida amenaza de la “Gente de la Tierra Fría”, significado etimológico para describir a los mapuches de Chile (Mapu: Tierra, Che: gente y Chile: frío).

La desesperación hispana por su aislamiento los tenía en un constante limbo, la falta de conectividad con el Virreinato se debió a las dificultades de encontrar asistencia segura tanto por tierra y por mar, ya que el mismo año tras fundarse Santiago, naturales enviados por Michimalongo dan muerte a un pequeño contingente de españoles que construían un bergantín en Concón. Meses después, un navío español que venía con mercancías del Perú fue fuertemente atacado en la costa de Atacama y saqueado por completo en Puerto Oscuro en la costa del Choapa. 

Estas desgracias unidas a la presión de una oculta conspiración para asesinar a Pedro de Valdivia, lo obligaron a tomar la decisión de destinar parte de sus pocas y leales fuerzas a fundar una ciudad frente al mar que le permitiese recibir asistencia como también ir sin dificultades al Perú para gestionar nuevos recursos y poderes.

El soldado y cronista Jeronimo de Bibar menciona “viendo que era cosa conveniente poblar allí un pueblo de españoles a causa de resultar de ello mucho provecho y muchos buenos efectos, el primero y más notable, tener pueblo allí junto al puerto donde los navíos viniesen seguros a tomar escala del Piru a esta gobernación y reino de Chile”. 

El 4 de septiembre de 1545, Pedro de Valdivia escribe un par de cartas a Hernando Pizarro y al Rey Carlos V desde La Serena donde menciona que en el verano de 1543 “envió a poblar una ciudad en el valle de Coquimbo, y púsele nombre La Serena, que es al medio camino de Copayapu aquí, porque con estar aquella venta allí, pueden venir seguros de indios del Perú. Deje media docena de soldados y no les faltara comida y doscientos que quieran… Esta con veinte de a caballo, y los doce son criados míos que los tengo en frontera porque no hay indios; y los demás vecinos ternan a ciento y a doscientos el que más porque desde el valle de Aconcagua hasta Copayapo no hay tres mil indios”. 

Posteriormente en otro de sus párrafos señala “Viniendo el capitán Alonso de Monroy a ciudad de Arequipa a comprar armas y cosas para la gente, diciendo a ciertas personas la necesidad que tenía de un navío y como el gobernador Vaca de Castro había enviado a llamar al maestre de uno para concertar con él viniese a estas partes, y no se atreviendo el maestre a eso, un vecino de allí, llamado Lucas Martínez Vegaso, súbdito y vasallo de V. M. y muy celoso de su Real servicio, que tal fama tiene en aquellas partes, sabiendo el que a V. M. se hacía, y la voluntad del gobernador, por quererle bien, cargó un navío que tenía de armas, herraje y otras mercaderías, quitándole de las granjerías de sus haciendas, que no perdió poco en ellas, y vino, que había cuatro meses que por falta de él no se celebraba el culto divino, ni oíamos misa, y me lo envió con un amigo suyo llamado Diego García de Villalón, y sabido por el Gobernador, se lo envió mucho a agradecer y tener en gran servicio de parte de V. M”. 

Esta carta de Pedro de Valdivia escrita en La Serena, es el registro y documento más antiguo que hace referencia a la presencia y necesidad de alcohol de uva en Chile. 

Siguiendo con los hallazgos, en el Atlas de La Historia Física y Política de Chile de Claudio Gay, él reconoce no haber evidencia clara respecto al arribo de las vides en Chile, pero sí indica que ya en el año 1551 se comían uvas en La Serena y en Santiago. 

Francisco de Aguirre, refundador de La Serena en 1549 y principal encomendero de Coquimbo, Atacama, Andacollo y Paihuano, muy empoderado y con intenciones de gobernar y trabajar a gran escala sus dominios, inicia una pionera ruta para unir el Pacifico con el Atlántico y el Cono Sur con Europa, cruza los Andes y funda en 1553 Santiago del Estero, la ciudad más antigua de Argentina. 

Sin embargo, la reducida tropa de españoles que habitaban la pequeña aldea santiagueña fundada en la tierra de los diaguitas, necesitaba de un sacerdote que ejerciera los oficios religiosos, es por ello que un grupo de cinco soldados de la temprana ciudad argentina, viajan a Chile a fines de 1556 para conseguir recursos y a un capellán que oficiara misa. Un testigo de este dificultoso viaje menciona que este grupo luego de atravesar los territorios de lules y calchaquíes, “tierras de guerra” para los conquistadores hispanos, y cruzar la cordillera de los Andes, llegó a comienzos de 1557 a La Serena, en la costa del Pacífico, donde logró mucho más que su objetivo inicial. A su regreso, los vecinos de Santiago del Estero trajeron con ellos a un religioso, fray Juan Cidrón o Cedrón, y además “semillas de algodón e plantas de viña”, que resultaron de mucho provecho [...] porque en la tierra no había más [cultivos que] de sólo maíz”.

Es así como desde La Serena, comienza el viaje que daría los inicios a la viticultura argentina, cumpliéndose el sueño y la visión de Pedro de Valdivia y Francisco de Aguirre, hacer una ciudad en el Pacífico que no sólo sirviera de puerto estratégico para conectar con el Perú y mantuviera con vida la Gobernación de Chile, sino también estableciera el camino para llegar al Atlántico y permitiera conectar a los esforzados españoles con Europa, entregando los recursos y energías para que futuros empresarios pudiesen cumplir sus sueños, regresar o construir su hogar, conquistar nuevas tierras o dominar buena parte del continente, estableciendo pioneras rutas comerciales, en este caso desde Coquimbo, La Serena y el Valle del Elqui. 

Es así como hoy, leyendo, soñando y escribiendo un pasado y un presente, miramos desde la antigua ciudad de La Serena, la desconocida cuna del vino chileno y del cono sur, un futuro mejor.

Cristóbal Vergara C.

Consultor en Turismo