Agua: el desafío es hoy

Agua: el desafío es hoy

23 Junio 2020

Año a año, la sequía ha escalado posiciones hasta llegar a convertirse en uno de los temas prioritarios a nivel país. En la Región de Coquimbo, se trata de una realidad que desde hace décadas golpea duramente a los habitantes, su modo de vida y sistema productivo. 

Gwen Saffie >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano

Año a año, la sequía ha escalado posiciones hasta llegar a convertirse en uno de los temas prioritarios a nivel país. En la Región de Coquimbo, se trata de una realidad que desde hace décadas golpea duramente a los habitantes, su modo de vida y sistema productivo.

De hecho, la migración del 15% de la población de Monte Patria en 2018 fue considerada por la ONU como la primera migración climática certificada de Chile. 

Mucho se ha discutido acerca de la necesidad de actualizar la legislación en torno al agua y de cambiar las estructuras vigentes, pero poco se avanza para lograr una gestión integral del recurso hídrico, que tenga en cuenta el cambio climático como un factor crítico en el delicado equilibrio hídrico nacional.   

La estructura legal en torno al agua no solamente está desactualizada, sino que carece de mecanismos para anticiparse y adaptarse a los posibles escenarios futuros que el cambio climático impone. Así, la discusión en torno al Código de Aguas debiera no sólo estar en manos de abogados, técnicos e ingenieros, sino también de profesionales vinculados al cambio climático. 

Las inversiones en infraestructura hídrica son claves a la hora de cuidar el agua y aumentar su disponibilidad. Pero para ello, es imperativo que estas inversiones estén dentro de un plan efectivo de gestión integral del recurso hídrico, teniendo en cuenta la realidad de cada región, e incluso de cada cuenca en particular.   

En el ámbito predial, según datos de la Asociación Nacional de Agricultura, del 1,2 millón de hectáreas que hay en riego en Chile, apenas un tercio tienen riego tecnificado. La incorporación de este sistema permite reducir el consumo de agua en 60%, a la vez que mejora la productividad agrícola. El problema inmediato es el precio: tecnificar el riego de cada hectárea tiene un costo de entre 2 y 3 millones de pesos. 

Urge tomar medidas para apoyar la implementación masiva de riego tecnificado en Chile, considerando que la agricultura es el mayor consumidor de agua, alcanzando el 88% de la demanda nacional, de acuerdo con el estudio “Radiografía del Agua: Brecha y Riesgo Hídrico en Chile”, iniciativa coordinada por Futuro Latinoamericano, Fundación Avina y Fundación Chile. El agua potable y saneamiento utilizan 6.3% de los recursos hídricos, mientras que el sector minero consume menos del 4% del agua y otras actividades, como industrial, pecuario y generación eléctrica completan la torta.   

En Chile, cada habitante consume un promedio diario de 172 litros, superior a la media en Europa, que es de 128 litros por persona al día, aunque a bastante distancia de México y de Estados Unidos, donde consumen 365 litros y 575 litros per cápita por día, respectivamente. 

La gestión integral debe permitir ver el agua como un todo, más allá de si es superficial o subterránea, si es limpia o gris. El agua es una sola, por lo que su conservación y manejo también debe estar integrado. Hacerse cargo del tema del agua implica un enorme desafío, que debe estar guiado por la eficiencia y en las tecnologías que permitan optimizar su conservación distribución, uso y reutilización. 

El desafío es enorme, pero las consecuencias de no actuar ahora son aún mayores. Tenemos la obligación de despertar una cultura sostenible en torno al agua, convertir la crisis en una oportunidad para forjar un modelo sostenible, que incorpore a la academia y la tecnología para optimizar estimaciones y rendimientos para adaptarnos al nuevo escenario hídrico mediante la búsqueda de soluciones con una firme participación de las comunidades y la cooperación en todos los niveles.