La Ética del encuentro desinteresado

La Ética del encuentro desinteresado

06 Noviembre 2019

¿Dónde queda la motivación intrínseca de hacer lo que hay que hacer simplemente porque es lo correcto?. 

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En nuestro actual contexto de vida social, se ha ido instaurando un sistema de relaciones donde el intercambio de ganancias se convierte en una norma. Propio de los fundamentos de un sistema neoliberal, es la ganancia personal, dado que el intercambio se regula en función de la oferta y demanda. Este presupuesto que se generó para regular el mercado, ha ido permeando a tal punto nuestras costumbres, que actualmente la mayor parte de nuestras relaciones sociales también se basan en esta dinámica: yo entrego en la medida que recibo de vuelta. La regulación de mis esfuerzos y compromisos sociales está encarnada dentro del ajuste a las ganancias que obtengo en cada contexto en el que participo. Si me inscribo en una organización es para obtener algo de vuelta. Si pago una cuota, es para recibir beneficios. Si realizo un favor, tengo en mente el compromiso tácito de que en algún momento se me devolverá y me siento con más posibilidades de pedirle de vuelta a ese otro. Es la mirada de la ganancia y la obtención de frutos personales. Si no veo directamente beneficios o ganancias a mi favor, entonces no me interesa, no me comprometo. Es como cuando un niño no se motiva a realizar una acción sino hasta el momento en que se le muestra el dulce que tanto le gusta como recompensa. 

Este intercambio basado en la obtención y el provecho personal, lo denominaremos el “paradigma de la instrumentalización de las relaciones”. Porque efectivamente a nuestro parecer es eso, el establecimiento de un sistema de relaciones sociales y personales basadas en la obtención personal. En este paradigma, la mayor parte de las acciones que realizo están basadas en la mecánica de la transacción, es decir, de la instrumentalización del otro u otra, considerando que doy, me entrego, favorezco, opino, etc. en función de que el otro u otra me entregue algo a cambio. Nuestro sistema social actual y local ha sucumbido a esta instrumentalización de las relaciones. 

Es importante verificar cómo este paradigma de la instrumentalización de las relaciones sociales se ha ido enquistado de manera tácita en nuestras consciencias, y ha comenzado a operar sin que nos demos realmente cuenta. Esto es lo más complejo de la cuestión. Porque sin consciencia de cómo me relaciono y de donde están puestas mis motivaciones en el día a día al momento de relacionarme con otras personas, comienzo a reproducir un sistema de intercambio en las relaciones humanas, que fue pensado para el intercambio de bienes y consumos. 

A nuestro parecer esto configura el mayor problema, porque cual rebaño de pastoreo, comenzamos a movilizarnos de manera automática solo en la dirección de la obtención personal como único agente de motivación. Y en este contexto, ¿Dónde queda la motivación intrínseca de hacer lo que hay que hacer simplemente porque es lo correcto?. 

Consideramos la necesidad de reflexionar abiertamente sobre esto porque observamos que este nuevo orden de relaciones siempre instrumentales es un cambio no solo de sistema político y social, sino que es un cambio de sentido ético, donde se ha desplazado la conducta ética correcta, motivada por valores, a la conducta más conveniente. 

Esperamos que en nuestra reflexión se instaure la idea de cómo encarnar en la cotidianeidad de mis intercambios sociales con otros, conocidos y desconocidos, la ética del encuentro desinteresado.

 

ONG Casa de Encuentros Madiba, Coquimbo

Presidente, Javier Latorre Nanjarí


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Imagen de Eloy García Calleja

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Imagen de Eloy García Calleja

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